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miércoles, 25 de marzo de 2015

Vuelve la primavera

Y vuelves, un año más. Impregnándome con tu recuerdo, que aunque pasen las primaveras, cada año está más fresco. Te veo a menudo, cada vez que cierro los ojos y recuerdo aquel aroma que desprendías. El brillo de tu mirada con la que sonreías y tu forma de mirarme. Recuerdo aquella tarde, dónde el faro de una ciudad brillaba a nuestros pies, y allí, dónde la brisa se hacía más libre, el viento trataba de llevarse algún mal momento.

Recuerdo aquella tarde de viernes, dónde los Dolores iban envueltos entre plegarias de un barrio, y tú aprendías a mirar tras mi visor, mientras me hacías mil preguntas técnicas, pero la mejor lección la tenías bien aprendida en tu corazón. 

La noche caía en un barrio Cautivo, dónde la Salud que tanto anhelabas había acabado de nacer tras la reja de una ventana. Con nerviosismo aguardabas ya al domingo, dónde vestirías aquella túnica de sarga blanca y capillo azul para hacer tu particular estación de penitencia. No te gustaba que me marchase al sur, y entre bromas me hacías de rabiar.

Aquellos días, estando a cientos de km, seguíamos unidos a cada momento. Tú, entre el particular olor que desprende tu tierra por sus calles en estas fechas: a miel y azúcar. Yo, entre naranjos de azahar.

Buscaste al Consuelo en la noche de un miércoles y esperabas encontrarte al Nazareno que despedías desde un balcón entre la Pasión de un Domingo, pero no pudo ser...

Una gorra de plato me grita que sigues aquí, a mi lado, y vuelvo a cerrar los ojos para verte. Y recuerdo aquel arco iris, brillando con intensidad. 

Todo pasa, y todo queda, y yo te sigo esperando, para saborear de nuevo la gloria a tu lado. Para escuchar el crepitar de la cera de un palio que revira lentamente, cuando la noche no quiere morir. Espero verte en cualquier calle, bajo mi antifaz blanco en una madrugada de viernes, cuando Jesús camina sereno, afrontando su destino.

Estarás, otra primavera, junto a mi. No importaron los kilómetros, ni importará lo físico nunca. Tú sigues, a mi lado, encuadrando cada momento.



martes, 20 de enero de 2015

XXX Años de Sueños

Y soñando pasaron los años. Y soñé con ver el brillo de tu mirada a la calidez de una candelería. Soñé con verte acompañada de más de cien túnicas, de capirote espigado, y ofreciéndote la Luz como promesa. Soñé con que las gentes que te rodearon te hicieran GRANDE y te antepusieran por encima de intereses personales. Soñé con que la palabra hermandad fuera más que una palabra y que se ayudara al prójimo, aunque no compartieran ideas. Soñé con que nadie apartara de ti a los que te queremos. Soñé con no tener que conformarme con quererte desde la distancia, y que tu belleza resplandeciera cada día desde esa capilla, y no sólo en la estampa de mi cartera, o el cuadro de casa. Soñé con verte radiante cada día, con el rostro limpio y la mirada con más sonrisas que lágrimas. Soñé con que se pidiera perdón por sancionar a hermanos por tomar unas fotografías que curiosamente, más tarde han servido como carteles con filtros mal aplicados, o como cabeceras de un blog. Soñé con que se reconocía el trabajo de todos los que pasaron por tu lado, y no sólo de los amigos. Soñé con que tu nombre era el principio y el fin. Soñé que tu 30 cumpleaños fuera para todos...


Soñé que se recuperaba el sentido, pues una hermandad sin hermanos, carece de él...Soñé con que los proyectos aprobados en asambleas se llevaban a la realidad por encima de intereses personales. Soñé con que no se conformaran en borrar nombres de familias enteras de un archivo de word. Soñé con que la máxima preocupación no fuera el nombre de un lugar, si no que tus cultos destacaran por la numerosa presencia de hermanos. Soñé con filas enteras para besar tu mano, y con cientos de fieles rezándote. Soñé con que los actos solidarios no sirvieran sólo para cumplir el protocolo. Soñé con que no fuera todo una fachada. Soñé con que las palabras que se daban a medios y hermanos se cumplían. Soñé que se dejaba por fin paso a ideas nuevas para hacerte grande.

Soñé que volvía la ilusión...Y soñé que los sueños se hacían realidad y se celebraba algo más que sueños sin cumplir.

Soñé...Y no fue más allá que un espejismo.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Cinco letras de Esperanza


De luto te ponen el terno
En memoria a los que faltan
A los que ya son eternos
Y la misma Gloria alcanzan.

Un puñal en tu pecho
Quiere atravesarte el alma
Y quiere llorar hasta el cielo
Cuando el dolor se te clava.

Ni el negro de terciopelo
Puede nublar tu mirada
Salud para los enfermos
Te rezan entre plegarias.

Tú que a los pies del madero
Llorabas desconsolada
Poniendo a sus pies un beso
Que nacía entre las lágrimas

Salud de un barrio entero
Que no deja de rezarla
Luz entre los luceros
Devoción ya bien marcada.

Y ni aunque te vistan negro
La dulzura se te apaga
Porque eres Salud del Cielo
Cinco letras de Esperanza.


viernes, 31 de octubre de 2014

"¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?"


Y es que nadie muere mientras vive en el alma de aquellos que le quieren. Y es increíble, como no estando, estás más que nunca. Cómo sin verte te sigo sintiendo, cada vez más cerca mía. Cómo sin oírte puedo escuchar tu risa... 

Viernes, tenía que ser viernes. Cómo el día en que el Señor moría en la cruz. Y cómo el día en que tú decidiste dejar tu particular cruz para ser su ángel ahí arriba. Un Ángel Cautivo en tierra, y que ahora vuela más alto que nunca, indicándonos el camino. 

Sentimientos que hoy están a flor de piel, entremezclados, como esa lágrima emocionada, como esa sonrisa nerviosa, cómo esa mirada impaciente... Y a mi me faltan las palabras.

Hoy que emana el agua fresca de la fuente de la que todos bebemos. Hoy, que, paradojas de la vida, te quieres poner a sus pies para siempre, cuando ya puedes mirarla de frente a esos ojos irradian Luz propia. 

Y cada Domingo de Ramos, te llamaremos en cada revirá, en cada plaza, en cada calle. Y allí estarás, con tu costal ya presto, esperando el relevo para poder ir a ver a tu Madre, a que te de agua de esa fuente que ya no deja de brotar...

Cómo tú llevaste siempre por bandera: Ad augusta per angusta ... Y así será cada vez que suenen esos tres golpes.

martes, 21 de octubre de 2014

La Pasión del Rey de Reyes


Y pasó...Como pasa la primavera cada año. Siempre renovada, distinta. Pasó aquel sueño que algunos creían efímero, fugaz...Y que duró la friolera de siete años. Pasó, como pasaremos todos, dejando tantos buenos momentos grabados a fuego en la retina del alma. Pasó, dejándonos el recuerdo de lo que deja todo lo bueno...Pasaron sus sones tan peculiares y alegres, sus compases flamencos y sus notas escritas con tanto arte...

Pero el más grande de los Reyes, se queda. Aquel de semblante sereno, el confidente de tantos y tantos secretos, el que vela por nosotros...Ese no pasará nunca. Y con Él se renuevan los sueños y nacen más ilusiones. Con Él llega cada día una nueva primavera. 

Y Con la Primavera, llega nuestra Pasión. Una Pasión que abrirá las mismas Puertas del Cielo a su ciudad. Esencia única que llega desde tierras mineras, para deleitar nuestros sentidos con su armonía. De estilo propio y muy particular, sin olvidarse de los sones clásicos. Un Domingo, que derramará más Pasión que nunca cuando El camine por callejas y plazas...

Y lo demás, está de más. Porque pasarán siglos enteros, pero El...El nunca pasa, se queda...


Y ellos vienen aquí a traernos la esencia
de la Linares castiza, Linares torera,
Linares artista, Linares flamenca,
Linares antigua de rejas y macetas.
Linares bonita, Linares bohemia,
Linares distinta de costumbres diversas,
Linares bendita, tierra sin fronteras
casi huele a Castilla y es la fiel pregonera
de nuestra Andalucía, vieja bandolera.
Linares anida en el alma y se queda
como rosa dormida que al alba despierta 
Para florecer con la primavera.
Ya que traen los sones de su bendita tierra,
derramando pasiones, mitigando penas,
que ascienda a los cielos su gracia pasionera
y que el Padre eterno se meza con ella.

(Juan Luis del Valle)

sábado, 26 de julio de 2014

XV años Cautivando...


Quince años han pasado
Y la historia escrita está
Juventud que ha logrado
Construir esta Hermandad.

Quince años de vivencias
De valiente caminar
De logros y nuevas metas
Y ejemplo de humanidad.

En poco más de una década
Referente en nuestra ciudad
Entre ángeles que conversan
En un barrio de humildad.

Juventud que es sinónimo
Del buen hacer de verdad
Jóvenes que son patrimonio
Tesoros de nuestra ciudad.

Y entre espadas y olivos 
Un Cautivo se abre paso 
No fue Judas compasivo 
Cuando decidió entregarlo. 

Mirando sereno al frente 
Llega en Domingo de Ramos 
No puede caber más gente 
En la Plaza ni en el barrio. 

Los acólitos anuncian ya 
Que ya llega el Esperado 
Entre apóstoles de bondad 
Y traición de algún hermano 
Que a los pies del olivo 
Se esconde avergonzado. 

Mientras su Madre le aguarda 
En aquel humilde barrio 
Con la fe y la Esperanza 
De no verle maniatado 

Y otro Domingo de Ramos 
Prendido se paseó 
Cautivo entre soldados 
¡Siendo Él Redentor!

(III Pregón de la Juventud Cofrade, 11 de Marzo de 2012)

jueves, 22 de mayo de 2014

La última llamada


Siempre fue un hombre tan fuerte, que costaba mucho imaginarlo postrado en una cama. Por eso, creo que todos lo recordaremos siempre como lo que ha sido, un valiente que siempre ha mirado de cara a la vida, sin bajar la mirada. 

Hoy es un día triste. Casi me cuesta creer que nos haya dejado. De Juan Carlos se pueden decir muchas cosas, y personalmente, nunca podría decir nada malo. Recuerdo con mucho cariño la etapa del "Día Cofrade" suplemento que él dirigía cuando apenas los medios de comunicación se acordaban de nuestra semana grande. Tuvo a bien contar con mi humilde aportación, que semanalmente le enviaba. También recuerdo ser invitada a alguno de sus programas de radio. Todo lo hacía con esa pasión que le caracterizaba. Y por supuesto, con mucho cariño, el que siempre me transmitió, y el que siempre le tendré.

Y como no, recuerdo aquellos ensayos de domingo por la mañana en el barrio que vio nacer un Cautivo. Y aquellas chicotás de una lanza que se clava en el costado a la vera de una placita.

Por todo esto, y aunque los últimos tiempos han sido demasiado duros, no se concibe una semana santa sin verle...

Hoy has realizado tu última chicotá. Sin duda la más dura para ti y los tuyos. Las palabras una vez más, se quedan muy pequeñas. Gracias, Juan Carlos, por ser siempre maestro dispuesto a enseñar, por transmitirnos tu pasión y tus sentimientos. Por el legado que nos dejas...Especialmente por mi amigo Ernesto, el que la honestidad la lleva por bandera, igual que la has llevado tu siempre.

Todo mi apoyo a los tuyos...Y a ti... Descansa en Paz, amigo.


lunes, 19 de mayo de 2014

Mi final de Semana Santa


Toca cerrar esta serie de entradas, que por falta de tiempo, se han demorado más de lo que me hubiera gustado. Como os he ido contando, mi salud me impidió disfrutar de esta semana cómo me hubiera gustado, pero aún así, hice lo que pude. De mi Viernes por la mañana ya os hablé, para mi se resume todo en Ella... Porque si salgo a la calle, soy incapaz de irme a ver otras hermandades estando Ella. Y Ella es la que llevaré siempre en el corazón, y la que por encima de todo, y de TODOS, prevalece. Aunque algunos se crean superiores y su afán de protagonismo les ciegue. Aunque se crean perennes e imprescindibles. Aunque se crean eternos...Todos, absolutamente, todos, pasaremos, pero Ella siempre quedará. Y a Ella no se le puede engañar. Pero para todo eso ya hubo otra entrada (aunque creerme si os digo, que daría para muchas más entradas, pero no es plan) que podéis releerla aquí: http://paraisosdeluz.blogspot.com.es/2014/04/me-dueles.html

El viernes por la tarde, bajé a ver a las cofradías por el pasaje de la merced, como cada año, siguiendo la tradición con mis buenos amigos. De repente, este cofrade rinconcito se llenó de Piedad. Y podría resumiros en esa palabra la tarde noche dónde el Señor muere. Pues para mi, es una hermandad en la que muchas otras se deberían mirar. Sobriedad, elegancia, seriedad...Un cortejo que va creciendo cada año, y que es un ejemplo de organización. Una savia nueva que demuestra que la experiencia no la dan los años, si no, el buen gusto. La cultura cofrade. La sabiduría de aquellos que no necesitan "universidades" para aprender. Si no, que la humildad es su mejor carta de presentación. Un altar de cultos andante en el que la Luz nos enseña el camino. Clasicismo en estado puro. Piedad Catredralicia que es llevada al pueblo de la más elegante de las maneras. El Señor, que no muere, si no que duerme en una cruz de la que despertará al Tercer Día. Piedad de un grupo de buenos cofrades, pero sobretodo, de buenos amigos...


Y tras Él, el misterio impresionante de Nicodemo. La melancolía de lo que pudo ser...Y no fue. Porque esta Ciudad Real, tan querida por muchos, es así. Imprevisible. Y con la nostalgia aferrada a mi objetivo, recuerdo aquellos sueños vividos entre el azahar de aquella ermita. 

Angustias de Viernes Santo que sale a tierra de la iglesia en la que desemboca el pasaje. Poco puedo hablar de ella, pues desde el lugar en el que nos encontramos, apenas la vemos de refilón. El numeroso público que se concentra en la placita, no nos deja ya avanzar más para verla. Así que disfrutamos de los sones de la agrupación que se coloca a nuestro lado para poner la banda sonora a la hermandad de los ex-combatientes, que haciendo honor a su historia, vuelve a sacar los polémicos estandartes.

Una Pasión invade después aquel Pasaje. La alegría costalera, contrasta con la soledad de los pocos nazarenos que la acompañan. Ciudad Real, vuelve a sorprendernos, dejando en evidencia cortejos que ni siquiera son eso, cortejos...Y volvemos a lamentarnos de la falta de nazarenos, cuando el Señor, ya en su sepulcro, se para ante nosotros. Va tan alto, que nunca consigo verlo. O será que soy tan pequeña a su lado...

Y así, entre el Dolor de una Madre radiante, se cierra el viernes santo. Otro cortejo más desorganizado. Un palio que se mueve en exceso. Una hermandad que se niega a asumir el paso del tiempo y prefiere quedarse en el pasado. Otro ejemplo de lo que podría ser... y no quiere ser. Y otra vez la nostalgia, cuando recuerdo los años que se dejó allí mi tío. La ilusión que le robaron por esta pasión. Otra vez la rabia al ver la estampida de nazarenos, dejándola sola para vivir el folclore de algo que no debería ser digno de viernes de luto. Y la rabia de ver que en esta Ciudad Real, se olvida la esencia de lo sencillo...La reflexión. La penitencia. Y por encima de todo..Ella con su Dolor.

Más tarde, en un nuevo amanecer, vendría un sábado lleno de soledad y amargura. Este año, contraste de luto con el radiante sol que no quiso dejar de acompañarlas en todo el recorrido. Pasitos firmes los que da la cofradía que cierra la semana santa de nuestra tierra. Túnicas que imponen la seriedad que debe tener un día de duelo, esperando crecer en número en los próximos años. Gusto por el buen hacer. El lamento de una corneta que marca el final. 

Y así acabó mi semana. El domingo de resurrección...Ya es otra historia. Todo acaba, y todo empieza de nuevo. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Mi Madrugá


Aunque suene a título de marcha y parezca que me salto el jueves santo, hoy toca hablaros de este gran día, y para ello, qué mejor hacerlo que con la preciosa instantánea de mi amigo Magdaleno.

No pude disfrutar nada del Jueves Santo, así que por ello no puedo hablar de este día. Mis 40 de fiebre me lo impidieron. Así, aprovechando que me había bajado la fiebre, me puse mi túnica morada y me dirigí junto a mi hermana, para San Pedro. Este año no iría organizando el cortejo, así que pude ver la salida desde un lugar diferente, disfrutando de ese Padre Nuestro desde el balcón que le cantaron al Señor. 

Nuevo recorrido, y nuevas sensaciones. Lástima que mi fiebre también me quiso acompañar, y en eso del paseo del Prado, mi penitencia fue haciéndose más dura cada vez. Aún así, entre los escalofríos de mi cuerpo (y eso que nunca se había vivido una Madrugá a unos 25º) llegamos a ese trocito de cielo que llevaba 3 años resistiéndonos, y esta vez, más especial que nunca.

Estación de Penitencia ante el monumento de los ángeles de la Plazuela de Santiago, rodilla en el suelo y ofreciendo por EL nuestro peregrinar. Tras esto, las voces angelicales ponían la mejor de las bandas sonoras que puede tener una madrugá.

Entre los pensamientos y reflexiones que se pasan por la cabeza...Mi amigo del alma. Esperando al Señor en cualquier esquina, con esa sonrisa del que ya ha alcanzado la Paz infinita.

Y vuelta a San Pedro. Al llegar a casa, mi fiebre era demasiado elevada, pero sentí que mi penitencia había tenido más sentido que nunca.

sábado, 3 de mayo de 2014

Mi Miércoles Santo


El ecuador de la semana llega con sabor agridulce. La nostalgia de abandonar la ciudad mágica, con la alegría de volver a casa, a lo nuestro... Cómo cada año, nuestro inicio y nuestro final en esta ciudad es el barrio de Nervión.

Esta vez, para ver al impresionante crucificado de la Sed, seguido de la preciosa virgen de Consolación, que con sus ojos verdes y sus bellas facciones nos recuerdan a una Salud Cautiva. 

Un buen broche de oro para poner el fin a nuestra estancia en Sevilla...


Y así, nos disponemos a coger el coche de nuevo, para un viaje de vuelta que siempre se hace largo y algo pesado, por el contrario que a la ida.

Y al llegar a casa, capirotes blancos espigados, en un cortejo que da gusto ver varias veces. Consolación nos despidió en la ciudad de los sueños, y Consuelo nos recibe en casa, entre una Bondad infinita. No puede haber mejor bienvenida.

La hermandad de la Flagelación sigue siendo un espejo dónde mirarse en Ciudad Real para aprender lo que significa la palabra Cofradía en la calle. Un gran número de hermanos acompañan a sus titulares, los cuales van paseando por las calles con un exquisito gusto tanto de priostes, vestidores, o cuerpo de capataces. Y además, con unos magníficos acompañamientos musicales, con la vuelta de "los nuestros" tras el misterio, dando ese toque elegante de corneta tras el banderín que pasea a nuestra Virgen del Prado por toda la geografía.

El "pero" esta vez, lo pongo en el público, que quizás por el fútbol, quizás por el buen tiempo que invitaba a disfrutar de días de playa y sol, escaseaba en las calles de nuestra querida Ciudad Real. Y por añadir algo más, tampoco me gustan las vestimentas de los acólitos de ambos pasos. Creo que la prohibición de las dalmáticas ha hecho mucho daño y ha dado pie a algunos "inventos" que a mi gusto, no son propios de un cortejo.

Así fue mi miércoles santo...


lunes, 21 de abril de 2014

Me dueles...

Hace mucho, quizás demasiado tiempo que no hablamos. O mejor dicho, que no hablamos cómo antes. Por eso, aunque tengo bastante que contar, quiero empezar por Ti. 

Hay distancias mucho más duras que las físicas. Distancias impuestas por la hipocresía de aquellos que estando cerca tuya, son los que más lejos están. Lo nuestro siempre ha sido una historia de sueños, tan efímeros a veces, que no nos daba tiempo a paladear. Sueños que nunca se cumplieron, porque no nos dejaron hacerlos realidad. Y mira que tanto Tú cómo yo, le pusimos empeño.

Nos prohibieron querernos. Casi se molestan si nos ven mirándonos. Han preferido aislarte de todo, de todos. De los que tanto entregamos por Ti. De familias enteras. De los que nos dejamos la piel, el alma, el tiempo robado a los nuestros, incluso a veces, el tiempo de los nuestros...

Y escuchamos salir de sus labios palabras vacías, carentes de su significado. ¿Acaso saben tu nombre? ¿Acaso un grito puede más que el silencio? ¿Acaso el que hace más ruido es el mejor? Pero he ahí el problema. Ellos, tratando de ser los mejores, nosotros, simplemente, tratando de ser...De estar. De saber. De respetar. 

Nunca fue más triste el día grande. Te miraba a la cara continuamente, sin querer desviar la vista a lo que te rodeaba para que el alma no se me siguiera partiendo en mil pedazos. Porque aún si pasaran mil años, mil años me dolerías.

Y me duelen los desplantes, los desprecios. Me duele la falta de decoro o de dignidad. Me duele ver el trabajo tirado por la borda. Me duele verte en un jardín botánico. Me duelen las arrugas de tu manto o la falta de simetría de tu rostrillo. Me duele verte a un paso más propio de militares que de Madres. Me duelen los sueños que quedaron sólo en eso...

Me duele la prepotencia con la que te arropan. Me duele que no sean capaces de darse cuenta del daño que te hacen. Me duele que prefieran borrar nombres de un listado a reconocer sus errores. Me duele que te tengan cuál propiedad privada. Me duele que ni hagan, ni dejen. Me duele que todo el que intenta engrandecerte, tenga que huir escaldado. Me duele que no sepan ver que todo pasa, y que su momento terminó hace mucho (si es que alguna vez lo hubo) 

Pero sobretodo, me duele verte así...Tan abandonada en esa capilla de la que les preocupa más un nombre a que se pudran a tus pies las flores secas...O que no tengas ni flores a veces. Y me duele ver fuera a tanta y tanta gente que te quiso, te quiere y te querrá. Me duele que te aparten de tanto...Y que sean capaces de decir que somos los demás los que nos apartamos. Me duele la altivez. ME DUELES TÚ.

He callado durante mucho tiempo. He procurado mantenerme al margen, guardar las distancias impuestas. Pero ya no he podido más. Tenía que empezar por Ti y por mi. Porque te quiero, y por eso me dueles. Esté cerca o lejos. Porque creo que mi única culpa ha sido esa, quererte. 

Y ya que no nos dejan querernos como nos gustaría...Sólo me queda llorarte.


viernes, 4 de abril de 2014

Lo Humano y lo Divino


Tenía que ser y fue. Precisamente en el primero de sus días grandes. Precisamente, tan sólo unos minutos antes de que todo comenzase. Tenía que ser, y fue, precisamente cuando allí me encontraba...Algo me avisó que volviera mi mirada hacia aquella Torre... Y allí estabas.

Tenía que ser San Pedro...Pocas veces estoy tan segura de algo, pero cómo escribía el día antes, sabía que estarías, como en cada uno de mis momentos más especiales. Y ya no es sólo cosa mía, ni tuya...Cuando es el cielo quien habla, mi boca es la que calla. No he visto dibujarse en ningún rostro sonrisa más bonita que la que tu pintas para mi, para todos. No he visto alegría semejante.

Tenía que ser, en aquel preciso instante en el que la ilusión se torna de morado. Justo cuando comenzamos a vivir lo soñado. 


Ayer bajaste del cielo
En coloridas pinceladas
Y la Torre de San Pedro
Ya se veía morada

Un ángel guió tu camino
Para pintarnos la estampa
De lo humano y lo divino
Uniéndose en añoranzas.

Y así, con las manos atadas
Y flanqueado por faroles
Cien hermanos te rezaban
Entre ofrendas y oraciones.

Aquel ángel que bajó
A tu vera se ha quedado
Estos días de esplendor
De sabor a beso morado.

Y ese domingo primero
Cerca de Ti estará
Desde las Puertas del Cielo
Para volverte a soñar.


miércoles, 2 de abril de 2014

Cuando el Sueño Despierta


Por alguna extraña razón, algo me ha seguido manteniendo Cerca de Ti todo este tiempo. Por algún motivo, cuánto más me alejaba, más dentro de mi alma te sentía. Alma que se antoja eterna, dónde dicen que nada de lo que a ella llega muere. Tantas veces te pregunté, tantos gritos en silencio, tantas lágrimas que sólo Tú conocías. Y hoy vuelvo, si es que alguna vez me fui. 

Cuando el sueño comienza a despertar de nuevo, cuando el cielo tinta de morado, cuando los atardeceres no quieren dejar paso a los anocheceres, vuelvo a sentirte cerca. Cuando el pregón de los pregones comienza a llenar plazas y templos, cuando la Misericordia…ayyy la Misericordia…

De pronto, me vuelven a sorprender los versos en el relente de la noche. De nuevo, un sueño que vive despierto. Y vuelve el paso firme de la primavera que se abre en cada flor, en cada aroma, tras un invierno que, aunque lluvioso, ha sido el más seco de cuantos viví. 

Y vuelve el rocío a la rosa y el aroma a clavel y a beso santo. Aún me siento lejos, pero te empeñas en mantenerte al lado. Sólo Tú. Lo único que en este tiempo de sombras, no se ha apagado.

Y vuelve, aquel recuerdo gastado, aquella magia vivida, aquel momento en el que cielo y tierra se unieron en aquel balcón, junto a mi amigo del alma…Porque aquella noche, soñamos juntos. Y no había más lágrimas que las de la emoción de compartir aquello que amas.

Amigo, vengo a contarte
Que mi tiempo se paró
Aquella noche de arte
Soñando desde el balcón.

De morado terciopelo
El cielo se revistió
Tú, soñando de nuevo
Yo, escuchando tu voz.

Te gustó tanto aquel sueño...
¡No quisiste despertar!
Y así, subiste al cielo
Sin dejarle de soñar.

Mirando al balcón me encuentro
Más no encuentro tu mirar
Será que cerca te tengo
A mi lado vuelves a estar.

Será que bajas del cielo
Para poder contemplar
Las ofrendas, los mil besos
Que en sus plantas dejarán

Amigo, ¡contéstame ya!
Que dura ha sido la espera
Sin poderte ni escuchar,
Pero de nuevo es primavera
Para poder volver a soñar,
Para tenerte a mi vera
Buscando una luz morá
El encuadre, la quimera
Un enfoque, ¿qué más da?
Si desde el balcón del cielo
Hoy has querido bajar
Para ver al Nazareno,
Al Señor de la Ciudad.

sábado, 22 de marzo de 2014

Fuerza Maestro


Pocas palabras y muchos sentimientos. Hoy uno de esos maestros para toda la Ciudad Real Cofrade, pasa por la que seguramente esté siendo la chicotá más complicada de su vida. 

Desde aquí, le quiero mandar todas mis fuerzas y mi apoyo, tanto a él, cómo a su familia. En especial a mi amigo Ernesto, gran persona dónde las haya. 

Que esa fuerza que siempre has trasmitido no decaiga, y te apoyes en los tuyos para volver a levantar el paso y a seguir cómo tú siempre has ido, siempre de frente. 

jueves, 15 de agosto de 2013

Tu día


Hoy los blogs se llenan de Ti. Las redes sociales repiten tu nombre hasta la saciedad y los peregrinos acuden a tus plantas sedientos de tu mirada. Para mi, hoy no es un día bonito, para qué engañarse. Y es que desde hace meses, son difíciles todos los días, pero hay algunos que están especialmente marcados en mi calendario.

Hoy la alegría en casa se torna de lágrimas de aquella que tantas mañanas bajaba a verte. El recuerdo es duro en ciertos momentos, pero más duro es aún no recordar y darse cuenta de ello. 

Hoy tus gentes sacan del armario sus mejores trajes, sus más bonitos vestidos...Con la ilusión de acompañarte. Otros se visten con la hipocresía que llevan bien a gala para ponerse a tu lado, pero de esos, ya hablaremos en otra ocasión.

Yo no tengo hoy esa ilusión que quizás debiera, ni me recorre un cosquilleo de pensar en verte cerca. Hoy, como cada día, te hago la misma pregunta, esa de la que aún no obtengo respuesta.

Hoy no estará el buscando entre los pasillos de tu casa, cuál es el mejor ángulo para sacarte. Ya se que ahora él tiene mejor ángulo, pero no desde dónde yo quisiera, para qué nos vamos a engañar. Te lo has llevado demasiado pronto, tan pronto y de maneras tan duras que no alcanzaré a entender el por qué. Hoy no habrá nadie que me haga una foto mientras yo intento hacértela a ti, sin que me de cuenta. Hoy ni siquiera sacaré mi cámara.

La verdad es que un día cómo hoy puede ser muy bonito para los que lo esperan, lleno de sentimiento, de magia. Y en cierta manera envidio sus ilusiones, porque creo que las mías te las llevaste con él.

Y es que llenar esta entrada de palabras vacías no serviría de nada. Nunca pude con la hipocresía, y este día tan marcado, tiene mucho de ella. De muchos de los que irán hoy tan cerca tuya, pero que el resto del año están tan lejos. De aquellos, que solo por su condición sexual, tienen más derechos que aquellas que te rezan cada mañana, como te rezaba ella, hasta que decidiste que dejara de hacerlo.

Hoy te miraré a los ojos, y volveré a buscar las respuestas que se que no encontraré nunca. Pero otro año más, llenarás las calles de Ti, y serán muchos los que sigan tu camino.

Para mi, ya está siendo muy difícil este día, tu día. Pero mañana será otro...

sábado, 6 de abril de 2013

Sed y Sueños

Rara. Difícil. Ese podría ser el resumen de mi semana santa. Si digo la verdad, no esperaba que fuera la mejor precisamente, pues la cuaresma también fue la más dura de mi vida. 

He aprendido a guardar silencio cuando hay cosas que te dan de lleno en el corazón. A distanciarme cuando se, por mucho que me duela, que hay lugares que no son para mi, que no son mi sitio. Y me siento orgullosa de ello, no todo el mundo es consciente de hasta dónde puede llegar y cuando debe marcharse.

Las lágrimas que el cielo no ha parado de derramar, no han sido las únicas de estos días. Y es que no puede haber nada más duro que saber que nunca más volverás a cruzarte con aquella mirada, que no escucharás esa voz más o que no verás la sonrisa que tanto decía. No creo que haya penitencia más dura que esta, por eso tal vez, he aprendido a valorar lo verdaderamente importante. A callar con tantas cosas que siguen sin gustarme, que sigo sin entender, pero que sé que no son primordiales.

Ahora llega la época del renacer de las flores. Del color. Llega el tiempo de la Luz. Y también de las nostalgias. Llega la época de las fresas. De los campos llenos de amapolas y los reflejos en el agua. Y lo viejo se volverá nuevo otra vez. Pero en esta ocasión será todo tan diferente...

No llegó la Pasión de aquel Domingo donde nuestra Civita Regia se viste de morada ilusión. Ni hubo viernes de grana Misericordia. Ni siquiera de negra Piedad. No hubo Esperanza, el tiempo nos la había robado. Ni Consuelo, pues no había pañuelos que consolaran el dolor. No vi pasear a la Bondad, pues en los tiempos que corren, cuesta encontrarla. Fue una semana santa, en la que a pesar del agua caída, nos quedamos con Sed. Sed de la cera que arde para iluminar los más bellos rostros. Sed del clavel que lucha por ser el más cercano a sus pies. Sed de largas filas de nazarenos ofreciendo la mejor de sus promesas. Porque ni siquiera hubo promesas...Sed de rezos, de oraciones, de sones de fe y de silencios abrumadores...Sed.

Pero si se derramó el semblante de aquel Cautivo que removió corazones. El sentimiento se tornó de túnica blanca, y la Luz ardía de forma saludable de aquel codal de azules sueños. 

Y los sueños, siempre fieles a su cita, fueron los que no faltaron. Sueños de coloridas pinceladas en un cielo que ganaba la batalla a las nubes. Sueños que se hicieron realidad al ver aquella sonrisa dibujada cuando El se abría camino entre la multitud. Sueños de una Fe infinita, capaz de hacer frente a las más duras batallas. Sueños de una amistad que se hacía más fuerte en cada chicotá, de una unión que no se quebraba ni con la más pesada de las trabajaderas. Sueños de una Luz que nos guiaba en aquel atardecer. Sueños...de los que se sueñan despierto, de los que se hacen verdad.


Y lo demás se lo dejo al tiempo, que es sabio. Yo me quedo con los sueños. Con la Luz.

sábado, 30 de marzo de 2013

Porque creo en los milagros


La palabra incertidumbre era la que se hacía presente aquel día de estreno en tantos sentidos para mi. Reconozco que dudé mucho, pues las previsiones no eran muy halagüeñas, pero finalmente, y cómo me dijo Alberto, todo saldría bien.

El sol resplandeciente iluminaba su moreno rostro. Su gesto, con esa amargura de saber lo que le espera, brillaba cómo nunca lo había hecho. Allí estaba El, con su túnica blanca, rodeado de sayones, de romanos, de su discípulo amado, del traidor, del que le pudo el miedo y le negó...Pero para mi, solo estaba Él. 

Allí estaba su gente, mi gente. Cuidando con mimo esa hilera infinita de capirotes azules, cada paso que daba, cada detalle. Rodeado de mis amigos, de aquel que comparte mis lágrimas y mis alegrías, de los que más quiero.

Y mientras le miraba a los ojos, en mi mente no hacía más que repetirse la misma pregunta una y otra vez: ¿Por qué? Seguía sin entenderlo, y el dolor se adueñaba de mi al recordar el motivo de mi presencia. 

Nunca he creído en las casualidades, soy de esas personas que piensan que todo pasa por algo, que todo en esta vida tiene un sentido. Y de repente, Almu me descubrió ese sentido. Estaba dibujado en el cielo, con forma de arco iris que intensificaba sus colores según se acercaba el Señor. Ahí estaba la respuesta. Era él quien sonreía. Era él quien había soplado a las nubes que tan amenazantes parecían y era él quien gritaba desde el cielo que seguía ahí, a nuestro lado, disfrutando de ese Cautivo que tanto le entusiasmaba. 

Y ahora si puedo decir, que fui testigo de un milagro. Y no me cabe ni la más mínima duda que era tu sonrisa, y que cómo dijiste, al mirar al cielo, sentiríamos tu mirada y tu beso...

Gracias por hacer realidad el sueño.

viernes, 22 de marzo de 2013

Dolores de Viernes


También lloraba el cielo, y también era viernes gris. Un mes es apenas un suspiro, pero un suspiro doloroso en ocasiones, que se clava como siete puñales en el corazón. Cuando el tiempo se detiene, cuando tu mundo se paraliza, no sabes si la herida dejará de sangrar, ni cuando, pero sabes que la cicatriz será grande y frágil, y que se abrirá en muchas ocasiones.

Aquel Viernes de Dolores compartimos la Luz de un barrio añejo, de un barrio con olor a geranio y a azahar. Hace un año y parece que fue un sueño, ¡pero qué sueño! Aquella noche se pintaba de tintes azules, del perchel a los ángeles, de los ángeles al cielo. Y en el cielo se clavan hoy más los puñales de tu ausencia.

Y es que hoy es de esos días marcados en el calendario del alma. Un mes de no ver tu mirada ni escuchar tu voz, pero un mes en el que el cariño no ha hecho si no más que afianzarse. Porque el querer no hay nada que lo destruya, ni que se lo lleve. Nuestra humanidad nos hace muy frágiles en situaciones así, pero el espíritu se hace fuerte. 

Hoy se que estarás, como el año pasado, buscando la mejor revirá, el mejor rincón para encuadrar tu foto, buscando ese ángulo diferente. Hoy se que volveremos a compartir esa Luz de la cera que llora a los pies de la Reina de los Percheleros. Hoy se que volveremos a mirar a ese Cautivo, que este año tendrá un ángel más a su vera, y que la Salud se asomará tras aquella ventanita. 

Hoy se que estarás, porque las mejores cosas son las que no se ven, las que se sienten en el alma.

lunes, 18 de marzo de 2013

La Luz de aquella noche


A veces el cielo nos envía cosas que no llegamos a entender.Se nos rompen los sueños, se resquebraja la ilusión, y la desesperación se apodera de nosotros. Y es que nuestra humanidad nunca estará preparada para ciertas cosas, ni las podremos comprender.

Pero hay una noche al año en la que el tiempo se detiene. En la que no importa si hay nubes o el cielo está raso. Hay una noche en la que sólo se respira una palabra: HERMANDAD. Más allá del día en el que todo culmina, las vísperas tienen ese pellizco de magia que nada podrá robarnos. Y al final es lo que te queda, lo que permanecerá grabado en tu alma para siempre. Porque el tiempo hará difuso el recuerdo de la marcha que sonaba en tal o cual revirá o los estrenos que lucían ese día. Pero en tu corazón siempre permanecerá nítida aquella imagen a la luz de la cera, aquel abrazo culmen del trabajo bien hecho, o aquella mirada serena regalando paz. Y nítida permanecerán aquellas risas entre el cansancio de las horas que avanzan, aquellas ganas, aquellos momentos. 

Porque hay una noche al año en la que lo que más importan son las personas, la unión que se hace más fuerte año tras año, los vínculos que se crean bajo su mirada. Hay una noche al año en la que todos cogemos su Cruz...Y le seguimos. Y esa noche es la nuestra, por encima de protagonismos, de alardes...La intimidad del majestuoso templo te sobrecoge el alma y sólo sientes su presencia. Porque hay días oscuros, pero noches llenas de LUZ.

Y eso es lo que te queda al fin y al cabo. Los recuerdos que las nubes jamás podrán empañar.

viernes, 15 de marzo de 2013

Día Segundo


Esto si es SENCILLEZ Y ELEGANCIA. Porque la sobriedad no está reñida con el buen gusto, porque cuando las cosas salen del corazón el resultado es puro, limpio...Porque cuando se conjuga la experiencia, con el saber documentarse e informarse, no se puede poner una sola pega.

Porque son las cosas que pellizcan el alma, las que te hacen volver a sentir en tu corazón esa sensación indescriptible. Las que te llenan de orgullo...