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lunes, 24 de abril de 2017

Volverán las oscuras golondrinas

La pasada primavera, fui testigo, desde mi balcón, de como dos parejas de golondrinas construían sus nidos para aumentar sus familias. Algo realmente curioso, y que les llevó varios días. Pacientemente, traían en su pico trocitos de barro. Pegote a pegote, iban minuciosamente pegándolo al ladrillo, colocándolos y aumentando el tamaño de su construcción. Trabajo en equipo, pues eran ambos los miembros de la pareja que se encargaban de construir su pequeña casa. 

Cuando por fin terminaron, la hembra se metió dentro, sacando la cabeza de vez en cuando, a la espera de que el macho le trajera alimento para ella y sus crías.

Con paciencia infinita consiguieron su proyecto y cuando las crías tuvieron una semana, volaron todos del nido, con rumbo a otros lugares.

A mi, que las observé durante semanas, me dieron una lección de constancia. Y es que en la vida, todo es cuestión de ello. De no rendirse aunque haya días en los que no se pueda construir porque las nubes lo impidan, de proyectar objetivos y metas, de aprender que todo, por pequeño que sea, aporta...

Justo por aquellas fechas, también yo comenzaba un pequeño gran proyecto en mi vida. Y ahora, que las golondrinas han vuelto a mi balcón, que se abre una nueva primavera,  como dijo el poeta de los poetas, aquí seguimos, con nuevas metas, con la ilusión de seguir creciendo, de aprender día a día, de ilusionarme con cada click...


Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.




Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!





Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.




Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!





Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.




Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
nadie así te amará.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Seguiré gritando que ni el cielo fue bastante

Casi se me olvida que sigo teniendo una cuenta pendiente con estos paraísos. La falta de tiempo, la facilidad que te da una red social para escribir más a menudo, o la pereza que da a veces ponerse aquí delante...Otra vez imperdonable, otra vez volvieron a pasar demasiados meses, otra vez, me dejé tantas cosas en el tintero...

Y vuelvo, precisamente hoy. Un día marcado en negro en mi calendario. Maldito 22. Maldito viernes aquel. Maldito teléfono y maldita noticia. Cuatro años desde entonces, increíble la rapidez con la que pasa la vida, increíble que precisamente, pasara tu vida.

De la mía, no puedo contarte nada que no sepas. No hay un sólo día que no me acuerde de ti, no hay noche en la que no te piense. Y sigo teniendo la misma pregunta ¿Por qué? Sigo guardando dentro de mi alma reproches, sigo sin entender...Y dudando, dudando demasiado.

Aún así, se que estás aunque no te vea. En alguna parte, en algún lugar dónde se respira la paz, sonriendo, cuidándonos un poco a todos, dándonos fuerzas en los momentos de flaqueza, que no han sido pocos, y también alegrándote de nuestros logros.

No es que me recuerden a ti tantas cosas, es que tu vives en cada una de ellas, y como escuché hace unos días... Recordar es pasar por el corazón. Y tu siempre estarás en el mío.

Vuelven también fechas señaladas. Las que tanto te gustaban, y vivías con tanta pasión. Han cambiado tantas cosas, amigo, pero aún así, sigo pensando que te veré en aquellos lugares especiales.

Hoy, como ayer, y como mañana, te llevo conmigo "¿Y qué diría David si estuviera aquí?" Cuántas veces me he hecho esa pregunta, y lo que me resta... Creo que te pude conocer tan bien, que la mayoría de veces se la respuesta, pero me gusta imaginar tu cara, volver a pensar en tu mirada, y casi volver a sentir tu sonrisa.

Gracias amigo por tenerme entre "tus elegidos" Fuiste un gran regalo y lección de vida y eso no lo cambiaría por nada. Gracias por enseñarme tanto, por marcar un antes y un después. Ojalá hubiéramos tenido más tiempo para cumplir todos aquellos sueños. Pero así lo quiso la vida.

Se que te gustaba leer estos paraísos, y que estarás diciendo "¡Ya era hora de que actualizaras!" Así que aquí estoy de nuevo. Por ti y por mi. Por tus cosas y mis cosas. Porque te sigo echando de menos igual que el primer día. Pero sobretodo... Porque te quiero, y seguiré gritando que ni el cielo fue bastante.


domingo, 28 de febrero de 2016

Sueños, sombras, y suertes

Luchar por los sueños no siempre es tarea fácil. Hay días en los que desfalleces en el camino. En los que te encuentras piedras que crees que no vas a poder saltar. Nadie dijo que fuera fácil, ni que nuestra vida fuera tan bonita como la pintamos a veces en instagram.

Y te pierdes, te desorientas, y no sabes cómo seguir, si serás capaz, si es mejor dejarlo y a otra cosa mariposa... Será que algunas situaciones se nos hacen insostenibles algunas veces, o que no queremos darnos de bruces con un muro.

Han pasado ya tres años de que un montón de sueños quedaron dormidos. Y no nos hemos olvidado ni un instante. En cierto modo, hemos tratado de hacer realidad algunos de ellos. Hay cosas que nunca mueren, aunque no voy a mentir, son muy duras.

Mis sueños de luz a veces se tiñen de sombras. Y es complicado apartarlas. Por suerte, un día encontré a alguien que es capaz, no solo de compartirlos conmigo, si no de luchar por ellos con tanto o más afán que yo misma. La suerte de mi vida...

Tú dices que no eres de pregones (yo digo que sí) y a mi también me cuesta expresar ciertas cosas. Pero hoy, siento la necesidad de gritarle al mundo que te quiero. Que estoy muy orgullosa de ti, y que si tengo algo de Luz, es por ti. Por estar a mi lado siempre, compartiendo tan buenos momentos, tantas sonrisas, tantos viajes, tantas noches de manta y peli, tantas primaveras... Y también tantas lágrimas.

Se pueden decir muchas cosas de alguien, pero lo mejor que se puede decir, es que sea BUENA PERSONA. Independientemente de ideas o de creencias. Y creo firmemente tener a la mejor del mundo a mi lado. Cambiando egoísmos y envidias por nobleza y corazón.

Gracias por elegirme... Te quiero.


lunes, 8 de febrero de 2016

Aprendiendo

Pasa más tiempo del que me gustaría entre entrada y entrada. Esta vez, incluso hemos cambiado de año y ni si quiera hice balance del anterior ni os conté los nuevos sueños.

La verdad es que 2015 ha sido un buen año, especialmente, a nivel profesional, dónde he crecido mucho, y aún así me sigo considerando una humilde aprendiz, intentando cada día tomar apuntes de los mejores maestros en este arte de pintar la luz.

A lo largo de la vida, vamos tomando nuestros referentes en muchos campos, nuestros gustos cambian, y con ellos, nuestra forma de ver las cosas. De mirar. De observar. Lo que antes nos parecía maravilloso, ahora ya no tanto, y en muchas ocasiones, al contrario. Ves la belleza en lugares en los que nunca antes te habían llamado la atención. La mente se abre, y aprendes, sobretodo, aprendes.

En lo personal, también cambiaron cosas. Y aún no creo que se fuera para siempre aquel que formó parte tan importante en mi infancia, alguien que a pesar de lo mal que le estaba tratando la vida, siempre tenía una sonrisa. Y así es como lo recuerdo. No quiero hablar mucho del tema, porque jamás pensé que esa maldita historia se volviera a repetir cerca mía. Y ahora, que ha llegado un nuevo febrero, se que en algún lugar tengo dibujadas un par de sonrisas que me llenan de Paz.

Se abrió el nuevo año, y con él, nuevas ilusiones, proyectos, metas, sueños. La verdad es que no pudo comenzar mejor, con una de esas historias de amor que piensas que sólo ocurren en las películas, y nosotros tuvimos la suerte de formar parte de ella, capturando toda la Luz que desprenden las personas cuando se quieren. Cuando con una mirada se dicen tantas cosas sin hablar. Cuando las sonrisas son cómplices.

Y aquí estoy, embarcada de nuevo en un puñado de proyectos, dando las gracias a la vida, que aunque a veces es muy perra, otras nos llena el alma. Gracias a todos los que confiáis en mi Luz para escribir vuestras bellas historias. Y a los que me hacéis crecer cada día.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Echar la vista atrás

A veces es bueno mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. Todos los días se aprende algo nuevo, y cuando pones empeño en avanzar, aún más. Supongo que a todos nos ha pasado en uno u otro ámbito. Realizas un trabajo, quedas satisfecho con él, y cuando pasa el tiempo, meses, incluso años, y das de nuevo con esa carpeta guardada en alguno de tus discos duros, piensas en lo que has mejorado.


Hoy en día tenemos una herramienta muy útil para aprender, y es internet. Podemos encontrar miles de tutoriales sobre cualquier tema, blogs o webs de otra gente que se dedica a lo mismo que nosotros, y que nos pueden ser fuentes de inspiración, redes sociales, etc.

Eso si, la principal herramienta la tenemos en nuestra imaginación. A menudo veo como hay gente que acusa a otra de plagiarles, de copiarles ideas, incluso de hacer un trabajo en el mismo lugar que lo hicieron ellos. Supongo que cada uno tendrá su parte de razón y de sinrazón. También pienso que está todo, o casi todo inventado, y que en ciudades pequeñas sobretodo no se puede tener a tu disposición tanto abanico de posibilidades como ofrecen otras más grandes, y que no pasa nada si se repiten, el caso está en que cada uno le de su punto de vista, su "toque" personal.



Hay que esforzarse en buscar ese encuadre que sólo tus ojos ven, y no el que han visto los ojos de otro, porque una cosa es inspirarse, y otra, claro está, es reproducir la misma escena, cambiando quizás, solo al personaje. 

Lo mismo pasa con los procesados posteriores, revelados de toda la vida, aunque ahora en formato digital. Personalmente me gusta la naturalidad, rehuyo de montajes, y me encanta que una fotografía tenga sus colores vivos, que esté llena de Luz. No entiendo la moda de fotografías apagadas, faltas de saturación, y unos blancos y negros que más bien son una escala de grises. Creo que ese tipo de procesados están bien para usarlos de vez en cuando, pero no por costumbre en todas las fotografías de un reportaje. Lo veo como una falta de realidad. Pero claro, es solo mi punto de vista, está claro que muchos no opinan lo mismo, y de ahí el "éxito" que está teniendo últimamente esta moda.


Cada día me esfuerzo más en tener los ojos bien abiertos a todo lo que pasa a mi alrededor, y también la mente. Quizás un sitio dónde antes jamás hubiéramos imaginado realizar una sola fotografía, ahora nos ofrezca un mundo de posibilidades, o al revés, estemos cansados de los mismos sitios de siempre y esa rutina no nos haga motivarnos lo suficiente. Por eso digo que es muy importante aprender a crear, saber ver las opciones que nos ofrece todo lo que nos rodea.

En definitiva, la mejor manera de aprender es mirar hacia atrás, fijarnos bien en nuestros errores para no volver a cometerlos, y volver a mirar hacia adelante, descubrir todo lo que tenemos ante nosotros y exprimirle el jugo. Hay que ver para crear...






jueves, 12 de noviembre de 2015

Gajes del Fotógrafo

¿Os imagináis a un paciente entrando en un hospital y preguntándole a el cirujano: "usted cuanto cobra por una operación de apendicitis? O a una señora  que entra en una panadería y le pregunta a la dependienta "¿cuál es la parte proporcional de su sueldo por despachar 20 barras de pan?" Y que luego se fuera por dónde ha venido, sin ni siquiera comprar el pan de ese día.

Pues a los fotógrafos es algo que nos pasa a menudo. Realizas una sesión, llegas a casa y descargas las fotos de la tarjeta al ordenador, haces la selección, procesas, retocas, y cuando ya las tienes listas, las publicas en webs, redes sociales o blogs. Muchos seguidores comentan, le dan al "me gusta" o comparten tus publicaciones. Pasan los días, y te encuentras con alguien por la calle. Quizás alguien que no ha "interactuado" en tu trabajo, pero te comunica que ha visto tal o cuál sesión o foto, que le ha gustado o que no, y la siguiente pregunta es "¿ cuánto cobras por un reportaje de esos?" Y lo curioso no es la pregunta, si no que no están ni mínimamente interesados en que les realices uno...

Otra pregunta frecuente es "¿Para que quiere fulanito o menganita esas fotos?" No se, igual es difícil de entender que lo que uno se gasta en un móvil con pantalla de tal, con aplicaciones de cual, en unas deportivas último modelo, etc, otra persona prefiera gastárselo en una sesión de fotos (por poner un ejemplo) y tema económico aparte, le apetezca tener unas cuantas fotografías diferentes a las que solemos publicar en nuestros perfiles de las redes sociales de eventos familiares o de amigos, comiendo, bebiendo o haciendo tonterías.



Otra cosa que suele pasar (al menos a mi) es que alguien te diga que no han contado contigo para hacer el reportaje de su boda "porque quiere que disfrutes de la boda" Supongo que desde el otro lado de la cámara se ven las cosas de diferente manera. Y me parece muy loable que alguien contrate a tal o cuál fotógrafo porque le guste su trabajo, y quiera que sea el quien capte ese día tan especial. Lo que no termino de entender es el "queremos que disfrutes de la boda" Más que nada, porque yo no suelo hacer nada especial mientras el novio o la novia se están vistiendo o peinando en sus casas, o porque pienso que es un honor ser de las pocas personas que les puede ver las caras mientras se dicen el "si quiero" o se ponen los anillos. Tal vez porque "veo fotos" entre los tocados de las invitadas o las corbatas de los invitados. O será porque yo "empiezo a disfrutar de otra manera de estos eventos tras el primer baile de los novios... 

Esto me pasaba también (y me pasa) con la fotografía cofrade. Siempre hay mucha gente que piensa que no disfrutas el momento por estar con una cámara. Seguramente, ellos no lo harían, pero los que amamos este maravilloso mundo de la fotografía, no concebimos viajar, asistir a un evento importante, o a un acto, sin la compañía de una cámara. Disfrutamos doblemente, una cuando estamos realizando ese trabajo, y después cuando las tenemos grabadas para siempre en la eternidad del tiempo. Además, ¿acaso no es bonito poder hacer disfrutar a los demás cuando muestres tu trabajo?



En cualquier caso, yo SI disfruto con una cámara en mis manos, al menos en momentos tan importantes en la vida de algunas personas, y es que es un honor poder ser quien les cree uno de los pocos recuerdos que permanecerán en el tiempo para siempre, que puedan ver una y otra vez, y que además puedan enseñar con orgullo a los suyos.

Por eso, te llena mucho cuando alguien cercano a ti confía en tu trabajo para un día tan señalado. 

viernes, 16 de octubre de 2015

Las ¿nuevas? tecnologías

Lo cierto es que tenía un borrador a medio escribir sobre el transcurso del recién pasado verano. Sobre los calurosos días de sol que supieron mejor aderezados con un poco de piscina y una pizca de playa. Sobre las noches de lágrimas de San Lorenzo y de luna llena. O de media luna. Y sobre las veladas entre risas y amigos.

Nada fuera de lo común. Pero finalmente hoy, os hablaré de otros asuntos.


En este mundo de nuevas tecnologías, en el que nos creemos muy modernos, a veces parecemos retroceder en el tiempo. Tal vez el mal uso de muchos de las redes sociales, han hecho que lo que debería aprovecharse como herramienta de promoción y trabajo, consiga crear en algunos un miedo irrazonable. Y es que este mundillo, como muchos otros, hay que saber hacer buen uso de él, y sacarle partido. Aprovechar que es el mejor escaparate para mostrar un trabajo, o para aprender del de otros. Al menos es mi punto de vista.

Aunque reconozco que soy la primera, en que a veces siente ese miedo al ver el uso que algunos le dan a sus redes. ¿De verdad hay necesidad de subir tanto selfie, a cualquier precio? Me refiero, instantáneas recién levantados, o a punto de irse a dormir, con unas ojeras de caballo (aunque no se si los caballos tienen ojeras, todo sea dicho) o en su defecto, de jirafa.



En cambio, una de las redes sociales más adictiva (si no la que más) y de la que todos somos víctimas (o casi) es el famoso whatssap. Parece que con él hacemos una excepción, y no nos importa pasar una foto nuestra en un grupo en el que hay X personas que a su vez se la pueden enviar a otras tantas. Tal vez no nos concienciamos de esos "efectos colaterales" que pueda provocar una conversación, de no saber el tono con el que otra persona dice algo, de no poder mirarla a la cara mientras se habla. Y ojo, creo que nos facilita mucho la vida y nos hace que personas a las que tenemos lejos por motivos de la vida, podamos estar más cerca o comunicarnos con ellas más a menudo. Lo que no entiendo, es cuando se reúne un grupo de amigos y están todos los móviles, en vez de hablando entre ellos. Y es que a veces, las redes sociales, nos hacen los más insociables.


Pero os quiero hablar de otro tema que me afecta directamente. Precisamente, se trata de la mala costumbre, a veces, obsesión, de querer compartir fotos por whatssap. Pero no os hablo de fotos tomadas de cualquier manera con el móvil. Me explico:

Tu llegas al evento X, vas cargando con tu cámara réflex al cuello, tu mochilla con otros objetivos, flash, etc, a las espaldas, y en alguna ocasión, incluso un trípode. Pones los parámetros a la cámara. Calculas iso, velocidad de obturación, diafragma, haces el balance de blancos... Y allí estás, buscando ese encuadre diferente, o ese gesto natural de aquella persona. Acaba el evento, y guardas la cámara en la mochila. Y de repente, te llega alguien que te dice: "luego me las mandas por whatssap, ¿no?" 

No hay manera de que entiendan, que las fotos de una cámara de estas características, pesan varias veces más que las de un móvil, por muy iphone que sea. Que tienen mil veces más calidad, y que el envíarselas por whatsapp, te supone una pérdida de tiempo considerable en: 

a) Pasar la foto de la tarjeta de memoria de la cámara al ordenador
b) Pasar la foto del ordenador al móvil
c) Comprimirla con un programa para enviársela por whatssap
d) Enviársela



Eso contando con que sea una sóla foto. Imaginar, cuando te piden que les envíes un reportaje de 100-200 fotos. A veces creo que no me se explicar, y otras que no me hago entender. El caso es que pasa el tiempo y la gente no deja de pedirme estas cosas. Hay quien no quiere que se las subas a una red social, porque no les gusta o porque no son usuarios, pero no son conscientes del trabajo que puede suponerte compartir con X personas cierto reportaje ¡por whatssap!

De verdad, creo que este mundo cada vez es más de locos. La gente se viene arriba con súper móviles que les falta hacerte la comida, y tienen toda su vida en ese aparatito de unas cuantas pulgadas, en el que hacen que gire todo. Cuando les intentas explicar que el mundo de la fotografía es algo diferente, te miran como si les hablaras en marciano (que se lo digan a mi padre) Estoy harta de decírselo a los míos "cuando un móvil haga buenas fotos de verdad, con una cámara de fotos quizás se pueda hablar por teléfono". Mientras tanto, nos enteraremos de las cosas porque "nos lo ha dicho un pajarito"



Y es que en esas pantallitas LCD de 5- 6 pulgadas, se ve la vida tan bonita... Pero claro, prueba a pasar esas fotografías que has hecho al ordenador. O a sacarlas impresas. Igual te llevas una pequeña decepción. Aunque también puede ser que seas incapaz de ver los píxeles del tamaño de tus uñas y seas feliz con esos recuerdos plasmados que se acabarán perdiendo dentro de la memoria de ese aparatejo y que nunca verán la luz física.

¿Seguiremos avanzando mientras retrocedemos? Quién sabe...

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Te fuiste para quedarte

El tiempo pasa apresurado siempre. No se detiene ni para mirar hacia atrás. Hay quién dice que todo lo cura, o en su defecto, te enseña a vivir con esas ausencias. Yo creo que ni una cosa ni la otra. Simplemente, te hace aceptarlo. Pero nunca se deja de echar de menos a alguien que se ha ido demasiado pronto.

Hoy hace un año de uno de los días más difíciles en mi vida. Del día que te fuiste, mi pequeño gran amigo. Aquella mañana se me clavaron mil puñales en las entrañas, y no me lo conseguía creer. Se que muchos no lo entenderán, pero me da igual. Quién no lo haga, es que nunca ha conocido el amor en toda su plenitud. El que te dan sin esperar nada a cambio. Y ese amor tan bonito es del que tú nos llenaste durante seis años. 

Te he querido y te querré más de lo que lo haré nunca a la mayoría de personas que han pasado por mi vida. Y es que aunque te marchaste hace 365 días, tú siempre quedarás. 

No hay ni habrá un sólo día en el que no nos acordemos de ti. En el que no mire hacia tu rincón con nostalgia, o espere llegar para volver a verte. Aún son muchas las veces que mis labios pronuncian tu nombre inconscientemente, pensando, aunque sólo sea por unas décimas de segundo, que vas a aparecer. 

Muchas veces me pregunto si sabrás cuánto te echamos de menos... Seguro que si, porque no concibo que haya un lugar mejor en alguna parte, sin los seres más nobles y buenos que existen.

Querido amigo, echo de menos tus besos en mi nariz, tus saltos en mis piernas o tus carreras por la alfombra. Echo de menos tu forma de tumbarte encima mía y de quedarte dormido, o tu manera de llamar mi atención cuando estaba haciendo otras cosas. Echo de menos tus ojitos saltones cuando olías el pan tostado que tanto te gustaba, o lo que corrías cuando nos sentías partir un trocito. El sonido que hacías al beber agua y lo nervioso que te ponías si se te mojaban los bigotes. 

Y sobretodo, echo de menos tu bondad. Ese sexto sentido que afloraba cuando tenía un mal día, para darme aún más cariño. Tu nobleza, que hacía que viera mejor las cosas buenas de la vida. Tu fidelidad, siempre ahí, en cada momento. Tu cariño incondicional. Echo mucho de menos tu alegría. Y la felicidad que nos regalabas en cada instante.

Hoy, y siempre...Te quiero, mi pequeño Polo. 


miércoles, 10 de junio de 2015

El mundo para ti

De nuevo se te queda el mundo pequeño. Y te dispones a comértelo, una vez más. Una maleta con unas cuantas cosas, el billete de avión preparado, y los nervios que como cada vez, te acompañan.

Atrás dejas todo por una temporada. Familia, compañeros, pareja, amigos, y tus dos debilidades con 4 patas. Un nuevo comienzo se abre ante ti, con una pizca de inquietud y un puñado bien grande de ilusión.

Y de nuevo, un océano por medio que nos separa. Egoístamente deseo con todas mis fuerzas que esto sea "una aventura más" que te aporte sabiduría, experiencia, y otro sueño cumplido. Que cuando vuelvas, sea para quedarte cerquita de los tuyos. Pero se que tus sueños siempre fueron muy grandes, y que en este país al que tanto queremos, y que por otra parte tanto nos duele, no hay muchas opciones para cumplir los sueños. 

Por eso, no puedo hacer más que desearte todo lo mejor, como siempre hice. Decirte que te echaré de menos, está de más... Nueva York, te espera ya, y a mi sólo me queda decirte que vivas intensamente cada minuto, que absorbas cada momento, que disfrutes uno a uno los instantes que te brindarán allí y que VIVAS, que vivas cada día con una sonrisa enorme.

Te quiero, te quiero muy fuerte...

...Hasta volver


Que tengáis un buen viaje,
Que el adiós no tenga excusas,
Que esta noche no derramen
ni una lágrima las musas.
Que te lleve cada nota
al lugar que tú querías.
Que celebres los paisajes,
que compartas con las brisa
y que al llegar a tu destino,
te recoja la alegría.

(Alejandro Sanz)

martes, 2 de junio de 2015

Mayo, con su Luz...y su sombra

Llegó mayo, y con él una primavera que estallaba en todo su esplendor. Campos teñidos de color y de Luz, y llenos de nuevo de aves que ponen la mejor de las melodías.

Personalmente, ha sido una época sin tiempo para apenas nada, por eso mis entradas vuelven a prolongarse en el tiempo, os pido perdón, pero también os doy las gracias a todos los que habéis (y estáis) confiando en mi, por haberme llenado la agenda completa de aquella pasión que es más que un trabajo, pues sin ella no entiendo la vida. Comuniones, bodas, pre-bodas, reportajes sociales... Intentando arañar unas horas para también hacer eterna esa Luz de Primavera que tanto me gusta. Y de todo esto, prometo hablaros pronto.

Pero como toda Luz, también tiene sus sombras. Mayo se fue, y con él, quizás algunos más de los recuerdos. Te volviste tan frágil como una amapola, que se ha bastado de sus pétalos para luchar entre espinas de mil cardos, pero a la vez, va viendo como se caen sobre la aridez del terreno.

Delicada y suave como la seda de la que parece que están hechos y sin comprender el por qué estás dónde estás, ni tan siquiera saber a ciencia cierta cuál es tu lugar. Rodeada siempre de los tuyos y no hay momento en el que no te hayas sentido sola. Y es que eso es la soledad...



Ya ni recuerdo la última risa, porque las lágrimas se han encargado de regar esa soledad de la que tu corazón es preso. Se te ha apagado el brillo de tu mirada y no entiendes qué pasa a tu alrededor.

Cada día te hemos regado con todo el amor con el que se cuidan las más delicadas flores, incluso cantándote para que resplandecieras de nuevo, sobretodo aquella fuente de la que has bebido todo este tiempo, de la que te has alimentado y tanto has dependido de ella. 

Pero la tormenta estalló con más fuerza, haciendo caer algunos más de tus pétalos. Y no ha habido canciones que te alegraran, ni mimos que comprendieras.

Ahora vas a un nuevo jardín, dónde serás de nuevo la más bella flor. Te cuidarán a cada momento, y nosotros seguiremos regándote cada día. Aunque luego no recuerdes si lo hemos hecho. Aunque sigas sin comprender el por qué de cada gesto. Aunque tu cabeza y tu corazón estén en guerra constante, no habrá quien te haga sombra.

No quiero ver caer más pétalos...Déjanos seguir regándote y dándote la Luz que salgas de esa maldita oscuridad. 

Déjanos seguir parando la tormenta...


miércoles, 25 de marzo de 2015

Vuelve la primavera

Y vuelves, un año más. Impregnándome con tu recuerdo, que aunque pasen las primaveras, cada año está más fresco. Te veo a menudo, cada vez que cierro los ojos y recuerdo aquel aroma que desprendías. El brillo de tu mirada con la que sonreías y tu forma de mirarme. Recuerdo aquella tarde, dónde el faro de una ciudad brillaba a nuestros pies, y allí, dónde la brisa se hacía más libre, el viento trataba de llevarse algún mal momento.

Recuerdo aquella tarde de viernes, dónde los Dolores iban envueltos entre plegarias de un barrio, y tú aprendías a mirar tras mi visor, mientras me hacías mil preguntas técnicas, pero la mejor lección la tenías bien aprendida en tu corazón. 

La noche caía en un barrio Cautivo, dónde la Salud que tanto anhelabas había acabado de nacer tras la reja de una ventana. Con nerviosismo aguardabas ya al domingo, dónde vestirías aquella túnica de sarga blanca y capillo azul para hacer tu particular estación de penitencia. No te gustaba que me marchase al sur, y entre bromas me hacías de rabiar.

Aquellos días, estando a cientos de km, seguíamos unidos a cada momento. Tú, entre el particular olor que desprende tu tierra por sus calles en estas fechas: a miel y azúcar. Yo, entre naranjos de azahar.

Buscaste al Consuelo en la noche de un miércoles y esperabas encontrarte al Nazareno que despedías desde un balcón entre la Pasión de un Domingo, pero no pudo ser...

Una gorra de plato me grita que sigues aquí, a mi lado, y vuelvo a cerrar los ojos para verte. Y recuerdo aquel arco iris, brillando con intensidad. 

Todo pasa, y todo queda, y yo te sigo esperando, para saborear de nuevo la gloria a tu lado. Para escuchar el crepitar de la cera de un palio que revira lentamente, cuando la noche no quiere morir. Espero verte en cualquier calle, bajo mi antifaz blanco en una madrugada de viernes, cuando Jesús camina sereno, afrontando su destino.

Estarás, otra primavera, junto a mi. No importaron los kilómetros, ni importará lo físico nunca. Tú sigues, a mi lado, encuadrando cada momento.



domingo, 22 de febrero de 2015

Dos Años

Dos años. Apenas nada en toda una vida. Y lo suficiente como para habernos marcado un antes y un después de tu marcha. Encontraste el camino, como tú decías, y te fuiste alejando de nuestras miradas, de nuestros oídos, pero no de nuestros corazones. Ahora tu alma vive entre nosotros. Y seguimos haciéndonos la misma pregunta una y otra vez, sin entender el por qué tuviste que marcharte tan pronto. Pregunta sin respuesta.

Y aquí seguimos, querido amigo del alma. Intentando seguir con la fuerza que tú nos das desde ahí arriba. Poniendo nuevas piedras en el castillo de una amistad que tú fundaste un día. Amistad que ya será indestructible, como lo es el amor que por ti sentimos. 

Dos años de aquel día que se nos clavó como un puñal atravesando nuestros corazones. Y aún te veo cuando cierro los ojos, tan nítido como siempre, y aún te escucho, con el mismo tono de voz, con palabras reconfortantes.

Estrenamos de nuevo cuaresma, y se que de nuevo estarás conmigo en el balcón de los sueños. Que no te perderás ningún acto, que saborearás cada momento, que disfrutarás a cada instante.

Dos años de tu marcha...Y cada día más presente. Querido amigo, nunca te fuiste, sólo cambiaste de lugar, y aunque desde este mundo terrenal, te seguimos echando de menos, se que siempre estás. Te quiero, Grandullón.


martes, 20 de enero de 2015

XXX Años de Sueños

Y soñando pasaron los años. Y soñé con ver el brillo de tu mirada a la calidez de una candelería. Soñé con verte acompañada de más de cien túnicas, de capirote espigado, y ofreciéndote la Luz como promesa. Soñé con que las gentes que te rodearon te hicieran GRANDE y te antepusieran por encima de intereses personales. Soñé con que la palabra hermandad fuera más que una palabra y que se ayudara al prójimo, aunque no compartieran ideas. Soñé con que nadie apartara de ti a los que te queremos. Soñé con no tener que conformarme con quererte desde la distancia, y que tu belleza resplandeciera cada día desde esa capilla, y no sólo en la estampa de mi cartera, o el cuadro de casa. Soñé con verte radiante cada día, con el rostro limpio y la mirada con más sonrisas que lágrimas. Soñé con que se pidiera perdón por sancionar a hermanos por tomar unas fotografías que curiosamente, más tarde han servido como carteles con filtros mal aplicados, o como cabeceras de un blog. Soñé con que se reconocía el trabajo de todos los que pasaron por tu lado, y no sólo de los amigos. Soñé con que tu nombre era el principio y el fin. Soñé que tu 30 cumpleaños fuera para todos...


Soñé que se recuperaba el sentido, pues una hermandad sin hermanos, carece de él...Soñé con que los proyectos aprobados en asambleas se llevaban a la realidad por encima de intereses personales. Soñé con que no se conformaran en borrar nombres de familias enteras de un archivo de word. Soñé con que la máxima preocupación no fuera el nombre de un lugar, si no que tus cultos destacaran por la numerosa presencia de hermanos. Soñé con filas enteras para besar tu mano, y con cientos de fieles rezándote. Soñé con que los actos solidarios no sirvieran sólo para cumplir el protocolo. Soñé con que no fuera todo una fachada. Soñé con que las palabras que se daban a medios y hermanos se cumplían. Soñé que se dejaba por fin paso a ideas nuevas para hacerte grande.

Soñé que volvía la ilusión...Y soñé que los sueños se hacían realidad y se celebraba algo más que sueños sin cumplir.

Soñé...Y no fue más allá que un espejismo.


martes, 6 de enero de 2015

Apuntes

Vuelvo a ponerme frente al teclado, tras mucho tiempo sin hacerlo. Prometí que escribiría más, y sólo quedo en uno de esos propósitos de año nuevo. Ni siquiera he hecho el típico balance este año. Unas veces por falta de tiempo, otras por no apetecerme...el caso es que van pasando los días y con ellos, las semanas, y estos paraísos cada vez tienen menos Luz. Tal vez porque siento que a mi se me apagó hace tiempo, y aunque intente negarlo, hay cosas que son evidentes.

Ha pasado la navidad, y hoy, día de Reyes es cuando vuelvo a retomar esta costumbre. No puedo prometer cuando será la próxima vez que lo haré, pero ahora estoy aquí y es lo que importa. Cuando este blog ha pasado a ser de los últimos en las listas de blogs amigos por no ser actualizado. Cuando algunos dejan de visitarlo a menudo para leerme o simplemente para curiosear un poco. Cuando muchos ya tachan los días de ensayos e igualás en sus calendarios...

Digamos que ha sido una navidad atípica. La primera sin mi pequeño gran amigo: mi Polito. La segunda sin mi amigo del alma y sin los recuerdos de mi abuela... Así que desde hace unos meses me prometí que haría todo lo posible por pasarla lo mejor que pudiera, y lo más importante, pondría todo de mi parte por hacer un poquito más felices a los de mi alrededor. A los que más quiero. Así que han sido meses intensos de preparativos, de un ir y venir de ideas, de ilusiones en la cabeza por un rarito de sonrisas con los míos. No fue perfecto, pero creo que algo conseguí.


Pero a veces te das cuenta que no todo lo que te haga ilusión a ti, tiene que hacérsela a los demás. A veces, esperas cosas que no deberías y es ahí cuando vienen las decepciones y los disgustos. La culpa sólo es de quien espera por no haber comprendido que para cada persona no son importantes las mismas cosas.

El año que se ha ido ha sido el año del antes y el después en muchos aspectos. Un año de gente que ha estado y estará siempre, pase lo que pase. Y un año de los que algunos han estado de paso. Y es que la vida y las circunstancias cambian, y a veces, las personas también. Y de repente, el que defendía con uñas y dientes el blanco, ahora es más del negro.

Un año en el que te das cuenta aún más, que la cercanía o la lejanía, no la hacen los km, ni el ver más a menudo o menos a alguien. Porque un amigo es aquel que aunque no comparta tus ideales, sabe lo importante que es algo para ti, y se preocupa por ello. Es quien te manda un mensaje sólo para preguntarte cómo estás, o el que hace por verte para darte una buena noticia y ver tu cara en ese momento. 

El que acaba de comenzar es un año que trae algunos sueños que se cumplirán. Un año de nuevas ilusiones y metas. De propósitos que espero no queden sólo en una lista. De seguir caminando, de la mano de los que permanecen al lado y tender la mía a quién lo precise. De seguir pidiendo fuerzas al cielo en muchos momentos y saber cogerlas para mantener el equilibrio cuando estás en la cuerda floja.

No me pongo grandes metas, me gusta ir día a día. Soy realista. Se que aún me quedan muchas lágrimas por derramar, que nunca dejaré de echar de menos (ni quiero hacerlo) Pero también se que no estoy sola. Y eso es lo que me da fuerzas para seguir luchando.

Me hacen feliz las pequeñas cosas. Un beso inesperado. Un abrazo largo. Un regalo hecho a mano, porque son los que llevan un trocito de corazón. Unas letras escritas con papel y boli. 

Me llena el alma la naturaleza. Respirar aire puro. El sonido del viento. Buscar la hora en la que el cielo dibuje sus mejores pinceladas entre las nubes. Y por supuesto...esos seres con pelo o plumas que tanta alegría me dan. Mis queridos "bichejos" sin los cuales no concibo la vida. Porque no piden nada...y te lo dan todo.  Por descubrirme la auténtica nobleza y enseñarme los valores de la bondad y la fidelidad sin decir nada.Por ese sexto sentido que tienen...

 Comenzó un nuevo año. Es tiempo de seguir tallando la Luz...


viernes, 31 de octubre de 2014

"¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?"


Y es que nadie muere mientras vive en el alma de aquellos que le quieren. Y es increíble, como no estando, estás más que nunca. Cómo sin verte te sigo sintiendo, cada vez más cerca mía. Cómo sin oírte puedo escuchar tu risa... 

Viernes, tenía que ser viernes. Cómo el día en que el Señor moría en la cruz. Y cómo el día en que tú decidiste dejar tu particular cruz para ser su ángel ahí arriba. Un Ángel Cautivo en tierra, y que ahora vuela más alto que nunca, indicándonos el camino. 

Sentimientos que hoy están a flor de piel, entremezclados, como esa lágrima emocionada, como esa sonrisa nerviosa, cómo esa mirada impaciente... Y a mi me faltan las palabras.

Hoy que emana el agua fresca de la fuente de la que todos bebemos. Hoy, que, paradojas de la vida, te quieres poner a sus pies para siempre, cuando ya puedes mirarla de frente a esos ojos irradian Luz propia. 

Y cada Domingo de Ramos, te llamaremos en cada revirá, en cada plaza, en cada calle. Y allí estarás, con tu costal ya presto, esperando el relevo para poder ir a ver a tu Madre, a que te de agua de esa fuente que ya no deja de brotar...

Cómo tú llevaste siempre por bandera: Ad augusta per angusta ... Y así será cada vez que suenen esos tres golpes.

sábado, 11 de octubre de 2014

Instinto Animal

Si hay algo de mi personalidad de lo que me siento más que orgullosa, es, sin duda, mi amor y sensibilidad hacia los animales. Desde que era pequeña me gustaba estar siempre rodeada de ellos, o tener alguno en casa. Me viene de mi padre, gran amante de ellos, especialmente de los perros. Las veces que me habrá contado las historias de su Estrella o su Marquesa..o del travieso Terry. De estos dos últimos, aunque era muy pequeña, consigo acordarme algo.


De ese amor, viene mi parte más radical. Mi total rechazo hacia todo tipo de tortura o maltrato. Por eso me siento muy orgullosa de ser, entre otras cosas, ANTI TAURINA. Jamás podré entender como un grupo de personas pueden disfrutar de la tortura hacia un ser inocente, en el que su único delito, ha sido nacer. Me parece indigno hacia la raza humana, y no entiendo que esas prácticas sean legales a día de hoy. Hay quien lo justifica como arte porque aparece en numerosas pinturas. También aparecen degollaciones humanas, y no por ello, cortar cabezas es un arte, ¿verdad? Otros dicen que el toro ha nacido para eso, y que si no, no existiría ¡Sabrán ellos en qué pensó Dios cuando lo creó! El gran fallo humano, creerse dioses...No se si existiría o no, pero lo que si se, es que todas las especies que están en peligro de extinción, no han sido por otro motivo, que por el ser humano. No nos creamos tan superiores...Y si, es verdad que da trabajo a mucha gente...También lo da el tabaco, y mata a millones de personas en el mundo. Para mi, ninguna excusa es válida. A pesar de todo, a mis amigos taurinos les quiero mucho...Nadie es perfecto, jeje.

Pero como digo, soy anti todo tipo de maltrato o tortura animal para diversión humana. Sean toros, perros, gatos...Mi mente no es capaz de entender que alguien sea capaz de abandonar a un ser que sólo desprende bondad. O de darle una paliza. O de encerrarlo en una jaula toda su vida...


Estos últimos días he tenido que leer muchas barbaridades en las redes sociales, a colación del perro de la enfermera contagiada de ébola. Una persona que por hacer su trabajo, se está debatiendo entre la vida y la muerte, y cómo premio, entran en su casa y sacrifican a su perro, sin hacerle ni siquiera una simple prueba. Sin aislarlo. Así, de repente, se lo cargan. Con dos cojones. Para muchos, "sólo es un perro" Para otros como yo, es un miembro más de la familia de esta trabajadora que lucha por su vida.


Pero si hay algo de lo que estoy muy cansada, es de los que se indignan cuando otros nos solidarizamos con causas animales, y nos acusan de insensibilidad humana. Cómo si las personas no nos importaran lo más mínimo. No, señores. Que pidas justicia para los de 4 patas, no quiere decir que no te duela o no puedas solidarizarte con los de dos. No me seáis hipócritas ahora, enseñando imágenes de negritos en África enfermos, no hagáis demagogia diciendo que nos importa más un perro que esas personas, porque no es así. Igual es que todos vosotros sois voluntarios en ONGS y no me he enterado aún...


Yo no se la cantidad de peticiones que puedo firmar a lo largo de una semana, con causas humanas y animales. Todo lo que me parece una injusticia, o simplemente, todo lo que me parece que merece la pena ayudar. Porque el mundo no lo cambiaremos con un pequeño gesto, pero si ayudaremos a que sea un poquito mejor. Y hay mil formas de ayudar a hacerlo. Ayer mismo asistí a un espectáculo del grupo Mazantini, en colaboración con la asociación Caminar, de niños con síndrome de Down. La emoción que viví allí, no se puede expresar con palabras. Por sólo cinco euros, muchos salimos de allí con el corazón lleno. 


Creo firmemente que el amor a los animales te hace mejor persona. Porque ellos no entienden la palabra rencor, ni orgullo. Son el mejor ejemplo de nobleza. De fidelidad. De lealtad. De amor puro. De bondad...Son los que nos dan todo sin esperar nada a cambio. Los que nos quieren, sin maquillar, sin trajes de lujo o zapatos caros. Son los que sacan lo mejor de nosotros, incluso en nuestros peores días. Quizás por todo esto, no me inspira confianza la gente a la que no le gustan los animales, o le dan grima. 


Estoy segura, de que si todos tuviéramos más amor hacia ellos, esto nos haría mucho más humanos. Nos llenaría de sensibilidad con los demás, y dejaría de importarnos tanto lo material que envuelve nuestro mundo. 


Desde estas humildes líneas hoy os animo a todos aquellos a los que os gustan los animales, a que no compréis, ¡adoptar! Hay miles esperando una oportunidad ¡dásela!