domingo, 28 de junio de 2015

Concierto de Melendi en Ciudad Real

Sé que os prometí contaros muchas cosas sobre esta recién pasada primavera. Y no se me olvida. Pero es que hoy estoy "de subidón" tras el concierto anoche de uno de los más grandes. Mi otra debilidad musical, mi asturiano preferido. 


Recuerdo aquel primer concierto, hace ya unos cuantos años, la gira de su primer disco "Sin noticias de Holanda" Un chaval con rastras, con unas pintas un poco "raras" y allí estábamos mi hermana y yo, gritando a viva voz cada letra y cada acorde.


El segundo concierto, vino con la gira de "Que el cielo espere sentao" y conseguimos unas invitaciones gracias a las barritas de chocolate "Toke" que el anunciaba como "el chocolate que más me pone" Desde luego que nunca ha dejado a nadie indiferente.


Y a estos se les fueron sumando otros, y a cada disco hemos ido disfrutando más. Le hemos visto crecer, no sólo cómo músico, si no también como persona. Y creo que es un artista que ha demostrado mucho a la sociedad, reconociendo sus errores y dispuesto a aprender de ellos.


Anoche volví a disfrutar de este artistazo encima de un escenario. Y la verdad es que antes de que aparezca en escena, ya sientes algo especial. Son conciertos en los que te cargas de una buena dosis de buen rollo y energía positiva. En los que se viven de la forma en la que hay que vivir un concierto: cerca de él, viendo cada gesto y cada detalle. Saltando,  cantando, bailando... ¡SINTIENDO!


Una dosis de realidad y de humildad lo que siempre nos ofrece Melendi, con sus reflexiones, sus confesiones sinceras, y cada vez descubriendo más a la persona que hay tras el artista. Regalándonos momentos nuevos, ahora frente a un piano, o presentando a la banda que le acompaña de una original forma, encestando una pelota de basket en una canasta.


Y van once años siendo guerrera. Once años en los que también he esperado impaciente cada disco, que siguiendo ya una tradición, viene de la mano de mi querido amigo Álvaro el mismo día que sale. Once años en los que aguardo el listado de conciertos para poder elegir dónde podré verlo. Once años de cenizas en la eternidad, once años de levantar mecheros, once años de lágrimas desordenadas...


Y así fue como lo viví anoche. Alguna instantánea que grabó mi compacta para tener en el recuerdo de estas dos horas y media de magia y toneladas de positivismo. Y es que a Ramón hay que quererlo. Y hay que darle las GRACIAS por ser capaz de hacernos FELICES a tantos guerreros. 

Las fotografías no tienen la calidad que me gustaría, pues desde mi fila de público de guerrera y con mi pequeñita canon, no se puede hacer mucho más, pero ahí quedan, ya inmortalizando una noche llena de ilusión. 


Si queréis ver algunas más, están en mi nueva página de facebook. Otro de los proyectos que ha salido adelante últimamente, y del que también os quiero hablar pronto. Con un aire más fresco y actual, cambiando logos y puntos de vista. Os invito a uniros a ella a través del Me Gusta. Siempre escribiendo historias Con Buena Luz

https://www.facebook.com/conbuenaluz

miércoles, 10 de junio de 2015

El mundo para ti

De nuevo se te queda el mundo pequeño. Y te dispones a comértelo, una vez más. Una maleta con unas cuantas cosas, el billete de avión preparado, y los nervios que como cada vez, te acompañan.

Atrás dejas todo por una temporada. Familia, compañeros, pareja, amigos, y tus dos debilidades con 4 patas. Un nuevo comienzo se abre ante ti, con una pizca de inquietud y un puñado bien grande de ilusión.

Y de nuevo, un océano por medio que nos separa. Egoístamente deseo con todas mis fuerzas que esto sea "una aventura más" que te aporte sabiduría, experiencia, y otro sueño cumplido. Que cuando vuelvas, sea para quedarte cerquita de los tuyos. Pero se que tus sueños siempre fueron muy grandes, y que en este país al que tanto queremos, y que por otra parte tanto nos duele, no hay muchas opciones para cumplir los sueños. 

Por eso, no puedo hacer más que desearte todo lo mejor, como siempre hice. Decirte que te echaré de menos, está de más... Nueva York, te espera ya, y a mi sólo me queda decirte que vivas intensamente cada minuto, que absorbas cada momento, que disfrutes uno a uno los instantes que te brindarán allí y que VIVAS, que vivas cada día con una sonrisa enorme.

Te quiero, te quiero muy fuerte...

...Hasta volver


Que tengáis un buen viaje,
Que el adiós no tenga excusas,
Que esta noche no derramen
ni una lágrima las musas.
Que te lleve cada nota
al lugar que tú querías.
Que celebres los paisajes,
que compartas con las brisa
y que al llegar a tu destino,
te recoja la alegría.

(Alejandro Sanz)

martes, 2 de junio de 2015

Mayo, con su Luz...y su sombra

Llegó mayo, y con él una primavera que estallaba en todo su esplendor. Campos teñidos de color y de Luz, y llenos de nuevo de aves que ponen la mejor de las melodías.

Personalmente, ha sido una época sin tiempo para apenas nada, por eso mis entradas vuelven a prolongarse en el tiempo, os pido perdón, pero también os doy las gracias a todos los que habéis (y estáis) confiando en mi, por haberme llenado la agenda completa de aquella pasión que es más que un trabajo, pues sin ella no entiendo la vida. Comuniones, bodas, pre-bodas, reportajes sociales... Intentando arañar unas horas para también hacer eterna esa Luz de Primavera que tanto me gusta. Y de todo esto, prometo hablaros pronto.

Pero como toda Luz, también tiene sus sombras. Mayo se fue, y con él, quizás algunos más de los recuerdos. Te volviste tan frágil como una amapola, que se ha bastado de sus pétalos para luchar entre espinas de mil cardos, pero a la vez, va viendo como se caen sobre la aridez del terreno.

Delicada y suave como la seda de la que parece que están hechos y sin comprender el por qué estás dónde estás, ni tan siquiera saber a ciencia cierta cuál es tu lugar. Rodeada siempre de los tuyos y no hay momento en el que no te hayas sentido sola. Y es que eso es la soledad...



Ya ni recuerdo la última risa, porque las lágrimas se han encargado de regar esa soledad de la que tu corazón es preso. Se te ha apagado el brillo de tu mirada y no entiendes qué pasa a tu alrededor.

Cada día te hemos regado con todo el amor con el que se cuidan las más delicadas flores, incluso cantándote para que resplandecieras de nuevo, sobretodo aquella fuente de la que has bebido todo este tiempo, de la que te has alimentado y tanto has dependido de ella. 

Pero la tormenta estalló con más fuerza, haciendo caer algunos más de tus pétalos. Y no ha habido canciones que te alegraran, ni mimos que comprendieras.

Ahora vas a un nuevo jardín, dónde serás de nuevo la más bella flor. Te cuidarán a cada momento, y nosotros seguiremos regándote cada día. Aunque luego no recuerdes si lo hemos hecho. Aunque sigas sin comprender el por qué de cada gesto. Aunque tu cabeza y tu corazón estén en guerra constante, no habrá quien te haga sombra.

No quiero ver caer más pétalos...Déjanos seguir regándote y dándote la Luz que salgas de esa maldita oscuridad. 

Déjanos seguir parando la tormenta...


viernes, 17 de abril de 2015

Dos viernes

Pensar en frío. Dejar pasar el momento en el que todo está reciente. Intentar que la cabeza amanse al corazón... Y hoy hace dos viernes. Y sigue doliendo igual.
Podría decir tantas cosas. Tantos despropósitos. Tantas mentiras. Tantos engaños. Tanta vergüenza ajena. Tanta rabia. Tanta impotencia. Y sobretodo, tanto, tanto dolor...

Pero hoy me vienen demasiados recuerdos. Hoy habla el alma y me cuenta las horas que pasó aquella que hoy cumple 86 primaveras cosiendo dobladillos, forrando botones que luego había que descoser para lavar la túnica (por eso mi madre nunca quería que saliéramos el domingo de resurrección) cogiendo el bajo para que valieran las túnicas a las nuevas generaciones de la familia. Hoy vuelve a resonar el sonido de aquella vieja alfa verde y la veo allí...con ese rayo de sol que entraba por la ventana, para que tuviéramos todo listo.

Y en mi mente sigue presente aquel viernes, de hace ya 17 primaveras. Escayola y muletas, fractura de tibia y peroné, y alguien que mandaba su paso, aún con cara tapada se me acerca y me da una flor suya. "Toma preciosa que el año que viene vas a estar con nosotros" Aún conservo esa flor seca, entre mis pequeños grandes tesoros.

A partir de entonces, siguieron muchos viernes, llenos de ilusión. Pero antes de que llegaran, estaban los sábados esperando impacientes un ensayo, y sobretodo, un beso. Un beso para el que llenábamos bancos enteros. Un beso para el que nos poníamos nuestras mejores galas. Un beso que te quitaba el aliento. Un beso al que acompañaba una caricia en su mano. Un beso tras el que había mucha, mucha inocencia. Un beso que unía, y que hacía HERMANDAD. Un beso...Un beso con todo el amor que guarda una Madre.


Tampoco había grandes altares. Ni un gran paso. Ni siquiera una corona. Solo un pequeño dosel guardado en "el zulo" todo el año y un centro de flores a sus pies. Pero si que sobraba una cosa: ilusión. Ganas de crecer. 

Había horas de convivencia. Cenas de hermandad. Llevar nuestra ilusión a los amigos de otras hermandades, con los que hacíamos muchas actividades. Recuerdo especialmente aquellas convivencias en Huerta Carmela a las que éramos invitados. O las alfombras del corpus, en las que acabábamos teñidos de colores. Los encuentros de jóvenes cofrades, los partidos, las charlas, las reuniones...

De las cosas más grandes que me han pasado en la vida, ha sido la dicha de poder compartir con mi hermana todo aquello. De que siguiera mis pasos. Primero, vistiendo esa túnica, que era nuestro orgullo. Caminando junto a Ella cada viernes santo. Aguantando horas de sol, parones y agotamiento, con la recompensa de estar cerca suya. Más tarde, con un costal, teniendo el privilegio de ser sus pies. Sintiendo su mano cogiendo la mía en los momentos difíciles. 

Después, otra vez vuelta a la túnica, con el mismo orgullo o más si cabe. Y ahora... Ahora toca estar lejos, pero más cerca que nunca.

Son tantas las cosas, tantos momentos, que sería imposible borrarlos. Pero sobretodo, tanta gente con la que he podido compartirlos. Allí encontré a la que hoy sigue siendo mi mejor amiga, aún en la distancia. A un capataz, que conseguía transmitir sus mismas emociones, su misma ilusión. A un montón de gente buena, que ahora forman parte de esa familia que elegimos.

Dos viernes...Y el sueño sigue durmiendo.



miércoles, 25 de marzo de 2015

Vuelve la primavera

Y vuelves, un año más. Impregnándome con tu recuerdo, que aunque pasen las primaveras, cada año está más fresco. Te veo a menudo, cada vez que cierro los ojos y recuerdo aquel aroma que desprendías. El brillo de tu mirada con la que sonreías y tu forma de mirarme. Recuerdo aquella tarde, dónde el faro de una ciudad brillaba a nuestros pies, y allí, dónde la brisa se hacía más libre, el viento trataba de llevarse algún mal momento.

Recuerdo aquella tarde de viernes, dónde los Dolores iban envueltos entre plegarias de un barrio, y tú aprendías a mirar tras mi visor, mientras me hacías mil preguntas técnicas, pero la mejor lección la tenías bien aprendida en tu corazón. 

La noche caía en un barrio Cautivo, dónde la Salud que tanto anhelabas había acabado de nacer tras la reja de una ventana. Con nerviosismo aguardabas ya al domingo, dónde vestirías aquella túnica de sarga blanca y capillo azul para hacer tu particular estación de penitencia. No te gustaba que me marchase al sur, y entre bromas me hacías de rabiar.

Aquellos días, estando a cientos de km, seguíamos unidos a cada momento. Tú, entre el particular olor que desprende tu tierra por sus calles en estas fechas: a miel y azúcar. Yo, entre naranjos de azahar.

Buscaste al Consuelo en la noche de un miércoles y esperabas encontrarte al Nazareno que despedías desde un balcón entre la Pasión de un Domingo, pero no pudo ser...

Una gorra de plato me grita que sigues aquí, a mi lado, y vuelvo a cerrar los ojos para verte. Y recuerdo aquel arco iris, brillando con intensidad. 

Todo pasa, y todo queda, y yo te sigo esperando, para saborear de nuevo la gloria a tu lado. Para escuchar el crepitar de la cera de un palio que revira lentamente, cuando la noche no quiere morir. Espero verte en cualquier calle, bajo mi antifaz blanco en una madrugada de viernes, cuando Jesús camina sereno, afrontando su destino.

Estarás, otra primavera, junto a mi. No importaron los kilómetros, ni importará lo físico nunca. Tú sigues, a mi lado, encuadrando cada momento.



domingo, 22 de febrero de 2015

Dos Años

Dos años. Apenas nada en toda una vida. Y lo suficiente como para habernos marcado un antes y un después de tu marcha. Encontraste el camino, como tú decías, y te fuiste alejando de nuestras miradas, de nuestros oídos, pero no de nuestros corazones. Ahora tu alma vive entre nosotros. Y seguimos haciéndonos la misma pregunta una y otra vez, sin entender el por qué tuviste que marcharte tan pronto. Pregunta sin respuesta.

Y aquí seguimos, querido amigo del alma. Intentando seguir con la fuerza que tú nos das desde ahí arriba. Poniendo nuevas piedras en el castillo de una amistad que tú fundaste un día. Amistad que ya será indestructible, como lo es el amor que por ti sentimos. 

Dos años de aquel día que se nos clavó como un puñal atravesando nuestros corazones. Y aún te veo cuando cierro los ojos, tan nítido como siempre, y aún te escucho, con el mismo tono de voz, con palabras reconfortantes.

Estrenamos de nuevo cuaresma, y se que de nuevo estarás conmigo en el balcón de los sueños. Que no te perderás ningún acto, que saborearás cada momento, que disfrutarás a cada instante.

Dos años de tu marcha...Y cada día más presente. Querido amigo, nunca te fuiste, sólo cambiaste de lugar, y aunque desde este mundo terrenal, te seguimos echando de menos, se que siempre estás. Te quiero, Grandullón.


domingo, 15 de febrero de 2015

Todo vuelve

Que soy una nostálgica, de todos los que me conocen es sabido. Que lo nostálgico está de moda...También. Y yo no puedo ser más feliz con estas cosas. Me encanta ese toque retro que te hace sonreír con recordar algunos objetos. Todo vuelve, y cuando lo hace es aún con mejor gusto, con la evolución de los tiempos que se van combinando al paso del segundero. 

Y es ahora, cuando recibimos al día decenas de correos electrónicos que nos saturan la cuenta, cuando echamos de menos aquellas cartas escritas en tinta y papel. Cuando queremos que vuelvan las viejas postales, ahora llamadas "postales viajeras" en algunas redes sociales, y nos ofrecemos a intercambiarlas con gente que ni siquiera conocemos, por tener la ilusión de volver a ver en el buzón un sobre escrito de puño y letra sin que tenga que ser navidad. 


¿Os acordáis de las antiguas cámaras polaroid? Aquellas que salía la foto en formato cuadrado al instante, por una ranurita que tenían. Esperabas unos segundos y la imagen comenzaba a aparecer por arte de magia en el papel. Mi amiga Mayte tenía una cuando íbamos al cole, y era la envidia de todos los niños. Yo siempre quise tener una, pero en casa decían que eran muy caros los carretes, y no les faltaba razón. Pues ahora, para deleite de los nostálgicos como yo, ha vuelto la cámara polaroid, en su versión mejorada. Con un formato dulce, bonito, elegante, en unos tonos pastel preciosos...Fujifilm instax mini, se llama.

Y claro, esta vez, no me he podido resistir a ella. Las fotos son caras, estamos de acuerdo.Tienes que pensar más de dos veces en qué gastarlas y procurar no equivocarte o disparar por error. Pero también es cierto que no hay nada como tener una foto en papel, y más si es al instante. Porque podemos tener miles de fotos en nuestros ordenadores, tablets, móviles...Pero al final, a todos nos gusta llevar en la cartera una foto física, una estampa... 

Y a la mayoría nos encanta hojear nuestros álbumes, poder tocar nuestros recuerdos, detener la mirada en un papel y no en una pantalla...


Y volvemos a rescatar las pizarras de tiza, porque son mucho más chulas que las de rotulador. Con ese encanto que dan a cualquier lugar, y ahora raro es el bar que no tiene una y se esfuerza en ponerla bien bonita. Y si no que se lo digan a mi amigo Rubén, maestro de la tiza en todas sus variedades. Porque ahora los bares modernos, son los que vuelven a lo antiguo, con ese toque vintage del que os hablo. Y algunos intentamos buscar un huequecito en casa para tener también una pequeña pizarrita, dónde poner una frase positiva que te arranque una sonrisa al leerla.


 Pizarras decoradas por Rubén Marín para el Cafe Yantar de Ciudad Real


Ese sonido inconfundible de teclas que escribían en un papel y no en una pantalla, tampoco se olvida, y las viejas olivetti resurgen en las más elaboradas decoraciones. Allí no había tecla de suprimir si te equivocabas, como mucho, luego podías echarle tippex al papel y corregir a mano el error. También podemos volver a ver los teléfonos de toda la vida, aquellos que dando vueltas a una rosca, marcaban el número, sin necesidad siquiera de prefijos, y nos parecía lo más normal del mundo.


El tiempo entre costuras consiguió que mucha gente quisiera aprender a coser. Para mi, uno de los sonidos de la banda sonora de mi infancia, fue sin duda, el de la vieja Alfa de la Yaya. Tenía más años que mis tías, y ella la quería casi tanto como a ellas...Tanto le debemos todos a esa máquina...Y es que los objetos a veces son mucho más que simples piezas, por todos los momentos que encierran, por todos los sentimientos que guardan...


Y vuelven las pegatinas, los sellos de caucho, las cintas decoradas, el papel craft o los bolígrafos de colores.Y aquí estoy yo, creando libros de firmas para que la comunión, boda o fiesta en particular, sea más especial aún. Para que la espontaneidad del momento quede reflejada en palabras de las que no se lleva el viento, en imágenes que guardaremos y hojearemos cientos de veces con el paso del tiempo. Y es que al final, en cualquier evento que se precie, todo acabará pasando, y lo que quedará para siempre son esos recuerdos en forma de fotografías y palabras.



Por supuesto, las bodas son las que menos se libran del toque vintage. Con buen gusto se pueden hacer cosas muy bonitas utilizando objetos y materiales que están al alcance de todos. Seguro que habéis visto más de un escaparate decorado con las clásicas cajas de madera. O algún disco de vinilo colgado, o los antiguos cómics... Seguro que alguien se preguntó por qué no utilizar todo este tipo de cosas del que os hablo en un evento tan especial como una boda, y sin quererlo, creó una tendencia. Maletas antiguas, bolas del mundo, rollos de películas de cine, cintas de cassette...Según la personalidad o gustos y aficiones de los protagonistas, se puede conseguir que aquellos objetos que tantos momentos nos dieron en el pasado, sean también dignos protagonistas de nuestro presente.

martes, 20 de enero de 2015

XXX Años de Sueños

Y soñando pasaron los años. Y soñé con ver el brillo de tu mirada a la calidez de una candelería. Soñé con verte acompañada de más de cien túnicas, de capirote espigado, y ofreciéndote la Luz como promesa. Soñé con que las gentes que te rodearon te hicieran GRANDE y te antepusieran por encima de intereses personales. Soñé con que la palabra hermandad fuera más que una palabra y que se ayudara al prójimo, aunque no compartieran ideas. Soñé con que nadie apartara de ti a los que te queremos. Soñé con no tener que conformarme con quererte desde la distancia, y que tu belleza resplandeciera cada día desde esa capilla, y no sólo en la estampa de mi cartera, o el cuadro de casa. Soñé con verte radiante cada día, con el rostro limpio y la mirada con más sonrisas que lágrimas. Soñé con que se pidiera perdón por sancionar a hermanos por tomar unas fotografías que curiosamente, más tarde han servido como carteles con filtros mal aplicados, o como cabeceras de un blog. Soñé con que se reconocía el trabajo de todos los que pasaron por tu lado, y no sólo de los amigos. Soñé con que tu nombre era el principio y el fin. Soñé que tu 30 cumpleaños fuera para todos...


Soñé que se recuperaba el sentido, pues una hermandad sin hermanos, carece de él...Soñé con que los proyectos aprobados en asambleas se llevaban a la realidad por encima de intereses personales. Soñé con que no se conformaran en borrar nombres de familias enteras de un archivo de word. Soñé con que la máxima preocupación no fuera el nombre de un lugar, si no que tus cultos destacaran por la numerosa presencia de hermanos. Soñé con filas enteras para besar tu mano, y con cientos de fieles rezándote. Soñé con que los actos solidarios no sirvieran sólo para cumplir el protocolo. Soñé con que no fuera todo una fachada. Soñé con que las palabras que se daban a medios y hermanos se cumplían. Soñé que se dejaba por fin paso a ideas nuevas para hacerte grande.

Soñé que volvía la ilusión...Y soñé que los sueños se hacían realidad y se celebraba algo más que sueños sin cumplir.

Soñé...Y no fue más allá que un espejismo.


martes, 6 de enero de 2015

Apuntes

Vuelvo a ponerme frente al teclado, tras mucho tiempo sin hacerlo. Prometí que escribiría más, y sólo quedo en uno de esos propósitos de año nuevo. Ni siquiera he hecho el típico balance este año. Unas veces por falta de tiempo, otras por no apetecerme...el caso es que van pasando los días y con ellos, las semanas, y estos paraísos cada vez tienen menos Luz. Tal vez porque siento que a mi se me apagó hace tiempo, y aunque intente negarlo, hay cosas que son evidentes.

Ha pasado la navidad, y hoy, día de Reyes es cuando vuelvo a retomar esta costumbre. No puedo prometer cuando será la próxima vez que lo haré, pero ahora estoy aquí y es lo que importa. Cuando este blog ha pasado a ser de los últimos en las listas de blogs amigos por no ser actualizado. Cuando algunos dejan de visitarlo a menudo para leerme o simplemente para curiosear un poco. Cuando muchos ya tachan los días de ensayos e igualás en sus calendarios...

Digamos que ha sido una navidad atípica. La primera sin mi pequeño gran amigo: mi Polito. La segunda sin mi amigo del alma y sin los recuerdos de mi abuela... Así que desde hace unos meses me prometí que haría todo lo posible por pasarla lo mejor que pudiera, y lo más importante, pondría todo de mi parte por hacer un poquito más felices a los de mi alrededor. A los que más quiero. Así que han sido meses intensos de preparativos, de un ir y venir de ideas, de ilusiones en la cabeza por un rarito de sonrisas con los míos. No fue perfecto, pero creo que algo conseguí.


Pero a veces te das cuenta que no todo lo que te haga ilusión a ti, tiene que hacérsela a los demás. A veces, esperas cosas que no deberías y es ahí cuando vienen las decepciones y los disgustos. La culpa sólo es de quien espera por no haber comprendido que para cada persona no son importantes las mismas cosas.

El año que se ha ido ha sido el año del antes y el después en muchos aspectos. Un año de gente que ha estado y estará siempre, pase lo que pase. Y un año de los que algunos han estado de paso. Y es que la vida y las circunstancias cambian, y a veces, las personas también. Y de repente, el que defendía con uñas y dientes el blanco, ahora es más del negro.

Un año en el que te das cuenta aún más, que la cercanía o la lejanía, no la hacen los km, ni el ver más a menudo o menos a alguien. Porque un amigo es aquel que aunque no comparta tus ideales, sabe lo importante que es algo para ti, y se preocupa por ello. Es quien te manda un mensaje sólo para preguntarte cómo estás, o el que hace por verte para darte una buena noticia y ver tu cara en ese momento. 

El que acaba de comenzar es un año que trae algunos sueños que se cumplirán. Un año de nuevas ilusiones y metas. De propósitos que espero no queden sólo en una lista. De seguir caminando, de la mano de los que permanecen al lado y tender la mía a quién lo precise. De seguir pidiendo fuerzas al cielo en muchos momentos y saber cogerlas para mantener el equilibrio cuando estás en la cuerda floja.

No me pongo grandes metas, me gusta ir día a día. Soy realista. Se que aún me quedan muchas lágrimas por derramar, que nunca dejaré de echar de menos (ni quiero hacerlo) Pero también se que no estoy sola. Y eso es lo que me da fuerzas para seguir luchando.

Me hacen feliz las pequeñas cosas. Un beso inesperado. Un abrazo largo. Un regalo hecho a mano, porque son los que llevan un trocito de corazón. Unas letras escritas con papel y boli. 

Me llena el alma la naturaleza. Respirar aire puro. El sonido del viento. Buscar la hora en la que el cielo dibuje sus mejores pinceladas entre las nubes. Y por supuesto...esos seres con pelo o plumas que tanta alegría me dan. Mis queridos "bichejos" sin los cuales no concibo la vida. Porque no piden nada...y te lo dan todo.  Por descubrirme la auténtica nobleza y enseñarme los valores de la bondad y la fidelidad sin decir nada.Por ese sexto sentido que tienen...

 Comenzó un nuevo año. Es tiempo de seguir tallando la Luz...


lunes, 3 de noviembre de 2014

Cinco letras de Esperanza


De luto te ponen el terno
En memoria a los que faltan
A los que ya son eternos
Y la misma Gloria alcanzan.

Un puñal en tu pecho
Quiere atravesarte el alma
Y quiere llorar hasta el cielo
Cuando el dolor se te clava.

Ni el negro de terciopelo
Puede nublar tu mirada
Salud para los enfermos
Te rezan entre plegarias.

Tú que a los pies del madero
Llorabas desconsolada
Poniendo a sus pies un beso
Que nacía entre las lágrimas

Salud de un barrio entero
Que no deja de rezarla
Luz entre los luceros
Devoción ya bien marcada.

Y ni aunque te vistan negro
La dulzura se te apaga
Porque eres Salud del Cielo
Cinco letras de Esperanza.