miércoles, 1 de mayo de 2013

El inexorable paso del tiempo



A menudo no nos damos cuenta. Siempre esperamos el día tal o aquel otro con impaciencia. El tiempo pasa, a veces nos parece apresurado, otras eterno. Pero las manecillas del reloj no paran. Nos vamos haciendo mayores, y aprendemos a valorar más cosas que antes pasaban más inadvertidas, y a darles menos importancia a las que eran protagonistas. Aprendemos que un abrazo es lo más reconfortante en los momentos más difíciles, o que una buena charla en compañía de los amigos vale más que mil noches de juergas. A saborear los buenos momentos, a paladear las noches de verano y lluvias de estrellas o el calor del hogar bajo una manta y una buena peli las del largo invierno. Aprendemos tantas cosas mientras el tiempo pasa...

Y de repente, un día, creces de golpe 15 ó 20 años, qué se yo. Te das cuenta que ahora tienes que ser tú la piedra dónde otros se apoyen aunque a veces sientas que estás hecha de cristal y que te vas a romper en cualquier momento. Que debes ser tú quien levantes a aquellos a los que quieres, aunque tú mismo hayas caído en el abismo. A veces, hay que inventarse las fuerzas, sacarlas de dentro y luchar.

Y es que no hay golpe más duro que ver caer a aquellos a los que más quieres.


1 comentario:

Perchelero dijo...

Y... nada mas grande, humano y con mas corazón que querer, apoyar y estar ahí siempre al lado de ellos...