martes, 19 de julio de 2016

De vuelta

El tiempo se prolonga cada vez más entre mis pinceladas por estos lares. Y es que llevo un año en el que apenas me sobran diez minutos para dedicármelos a mi. Estoy contenta con ello, aunque a veces crea desesperar, me estrese y sienta que no llego a todo.

Han pasado muchas cosas en estos meses. Se me ha vuelto a partir el corazón al ver de nuevo cruzar el océano a mi hermana y esta vez, ha sido si cabe aún más dura que las anteriores, pues tras varios meses disfrutando de su compañía a diario, cuesta mucho hacerse a la idea de la distancia de nuevo. 

Pasó la primavera, época de luz y de color, y tal vez la que ha marcado para mi una nueva etapa. Volcada por completo en lo profesional, ahora con un pequeño rinconcito dónde poder desarrollar aún mejor mi pasión por este mundo de los clicks, entre aquellas ventanas que han marcado mi vida desde siempre.


Y así, entre brochas, mudanzas, decoraciones, y un sinfín de cambios, entró el verano sin apenas darme cuenta. El caso es que estamos casi acabando julio, y mis pies no han pisado la hierba de una piscina ni he sentido el frío del agua en un chapuzón. Lo más curioso es que casi no me ha dado tiempo ni a echarlo de menos, aunque es ahora, cuando veo por las redes sociales las fotos del mar de unos y otros, cuando me gustaría tomarme un respiro, parar, coger fuerzas y seguir en un agosto que también se presenta cargado de trabajo.

Y septiembre... septiembre me trae este año un proyecto muy personal, muy "mío" y muy esperado. Ya os hablaré de él, en breve... Prometo volver dentro de poco, prometo no estar tanto tiempo callada entre la sombra.



domingo, 28 de febrero de 2016

Sueños, sombras, y suertes

Luchar por los sueños no siempre es tarea fácil. Hay días en los que desfalleces en el camino. En los que te encuentras piedras que crees que no vas a poder saltar. Nadie dijo que fuera fácil, ni que nuestra vida fuera tan bonita como la pintamos a veces en instagram.

Y te pierdes, te desorientas, y no sabes cómo seguir, si serás capaz, si es mejor dejarlo y a otra cosa mariposa... Será que algunas situaciones se nos hacen insostenibles algunas veces, o que no queremos darnos de bruces con un muro.

Han pasado ya tres años de que un montón de sueños quedaron dormidos. Y no nos hemos olvidado ni un instante. En cierto modo, hemos tratado de hacer realidad algunos de ellos. Hay cosas que nunca mueren, aunque no voy a mentir, son muy duras.

Mis sueños de luz a veces se tiñen de sombras. Y es complicado apartarlas. Por suerte, un día encontré a alguien que es capaz, no solo de compartirlos conmigo, si no de luchar por ellos con tanto o más afán que yo misma. La suerte de mi vida...

Tú dices que no eres de pregones (yo digo que sí) y a mi también me cuesta expresar ciertas cosas. Pero hoy, siento la necesidad de gritarle al mundo que te quiero. Que estoy muy orgullosa de ti, y que si tengo algo de Luz, es por ti. Por estar a mi lado siempre, compartiendo tan buenos momentos, tantas sonrisas, tantos viajes, tantas noches de manta y peli, tantas primaveras... Y también tantas lágrimas.

Se pueden decir muchas cosas de alguien, pero lo mejor que se puede decir, es que sea BUENA PERSONA. Independientemente de ideas o de creencias. Y creo firmemente tener a la mejor del mundo a mi lado. Cambiando egoísmos y envidias por nobleza y corazón.

Gracias por elegirme... Te quiero.


lunes, 8 de febrero de 2016

Aprendiendo

Pasa más tiempo del que me gustaría entre entrada y entrada. Esta vez, incluso hemos cambiado de año y ni si quiera hice balance del anterior ni os conté los nuevos sueños.

La verdad es que 2015 ha sido un buen año, especialmente, a nivel profesional, dónde he crecido mucho, y aún así me sigo considerando una humilde aprendiz, intentando cada día tomar apuntes de los mejores maestros en este arte de pintar la luz.

A lo largo de la vida, vamos tomando nuestros referentes en muchos campos, nuestros gustos cambian, y con ellos, nuestra forma de ver las cosas. De mirar. De observar. Lo que antes nos parecía maravilloso, ahora ya no tanto, y en muchas ocasiones, al contrario. Ves la belleza en lugares en los que nunca antes te habían llamado la atención. La mente se abre, y aprendes, sobretodo, aprendes.

En lo personal, también cambiaron cosas. Y aún no creo que se fuera para siempre aquel que formó parte tan importante en mi infancia, alguien que a pesar de lo mal que le estaba tratando la vida, siempre tenía una sonrisa. Y así es como lo recuerdo. No quiero hablar mucho del tema, porque jamás pensé que esa maldita historia se volviera a repetir cerca mía. Y ahora, que ha llegado un nuevo febrero, se que en algún lugar tengo dibujadas un par de sonrisas que me llenan de Paz.

Se abrió el nuevo año, y con él, nuevas ilusiones, proyectos, metas, sueños. La verdad es que no pudo comenzar mejor, con una de esas historias de amor que piensas que sólo ocurren en las películas, y nosotros tuvimos la suerte de formar parte de ella, capturando toda la Luz que desprenden las personas cuando se quieren. Cuando con una mirada se dicen tantas cosas sin hablar. Cuando las sonrisas son cómplices.

Y aquí estoy, embarcada de nuevo en un puñado de proyectos, dando las gracias a la vida, que aunque a veces es muy perra, otras nos llena el alma. Gracias a todos los que confiáis en mi Luz para escribir vuestras bellas historias. Y a los que me hacéis crecer cada día.


domingo, 29 de noviembre de 2015

Desde la distancia...

Otro 29 de noviembre sin poder darte un beso y un abrazo ni tirarte de las orejas. Con la esperanza de que volverás pronto, y la incertidumbre de no saber si lo harás. Esta vez, separadas por un océano inmenso y con el miedo que me da el pensarte tan lejos. Y es que, no te voy a mentir, es duro, a veces muy difícil tenerte tan lejos.

Y no por ello dejaré de apoyarte en la lucha por ir cumpliendo tus sueños. Ni de admirarte por ello. Se te quedó pequeño el mundo y decidiste comértelo. Y allí estás, en ese "nuevo mundo" del que no te quieren dejar escapar. No se si a alguien le habrá sorprendido, a mi no.

Querida Soraya, egoístamente te diría que volvieses pronto, que te quedaras cerca de los tuyos, de los nuestros, que aquí también te necesitamos y que me parte el alma el tenerte tan lejos. Y no te mentiría en ninguna de mis palabras. En cambio, te sigo animando a luchar por aquello en lo que crees, a seguir echándole coraje e ir cruzando metas.


Es raro no saber siquiera cuando es la hora correcta para felicitarte, si nosotros vamos con el reloj adelantado o es allí dónde vais más despacio, pero en cualquier caso FELICIDADES. Estar lejos físicamente no nos separará JAMÁS.

Se que a veces me cuesta ponerme en tu lugar, que no compartimos muchas ideas ni opiniones, pero ten claro que pase lo que pase, siempre, siempre, te apoyaré y podrás contar conmigo.

Que no te  falten nunca esas ganas de darle bocaos a la vida, de conseguir sueños, de hacer que tu camino sea uno de ellos siempre.

Te quiero, querida hermana. Que pases el mejor de los días y podamos abrazarte pronto. Te echamos mucho de menos.


FELICIDADES.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Echar la vista atrás

A veces es bueno mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. Todos los días se aprende algo nuevo, y cuando pones empeño en avanzar, aún más. Supongo que a todos nos ha pasado en uno u otro ámbito. Realizas un trabajo, quedas satisfecho con él, y cuando pasa el tiempo, meses, incluso años, y das de nuevo con esa carpeta guardada en alguno de tus discos duros, piensas en lo que has mejorado.


Hoy en día tenemos una herramienta muy útil para aprender, y es internet. Podemos encontrar miles de tutoriales sobre cualquier tema, blogs o webs de otra gente que se dedica a lo mismo que nosotros, y que nos pueden ser fuentes de inspiración, redes sociales, etc.

Eso si, la principal herramienta la tenemos en nuestra imaginación. A menudo veo como hay gente que acusa a otra de plagiarles, de copiarles ideas, incluso de hacer un trabajo en el mismo lugar que lo hicieron ellos. Supongo que cada uno tendrá su parte de razón y de sinrazón. También pienso que está todo, o casi todo inventado, y que en ciudades pequeñas sobretodo no se puede tener a tu disposición tanto abanico de posibilidades como ofrecen otras más grandes, y que no pasa nada si se repiten, el caso está en que cada uno le de su punto de vista, su "toque" personal.



Hay que esforzarse en buscar ese encuadre que sólo tus ojos ven, y no el que han visto los ojos de otro, porque una cosa es inspirarse, y otra, claro está, es reproducir la misma escena, cambiando quizás, solo al personaje. 

Lo mismo pasa con los procesados posteriores, revelados de toda la vida, aunque ahora en formato digital. Personalmente me gusta la naturalidad, rehuyo de montajes, y me encanta que una fotografía tenga sus colores vivos, que esté llena de Luz. No entiendo la moda de fotografías apagadas, faltas de saturación, y unos blancos y negros que más bien son una escala de grises. Creo que ese tipo de procesados están bien para usarlos de vez en cuando, pero no por costumbre en todas las fotografías de un reportaje. Lo veo como una falta de realidad. Pero claro, es solo mi punto de vista, está claro que muchos no opinan lo mismo, y de ahí el "éxito" que está teniendo últimamente esta moda.


Cada día me esfuerzo más en tener los ojos bien abiertos a todo lo que pasa a mi alrededor, y también la mente. Quizás un sitio dónde antes jamás hubiéramos imaginado realizar una sola fotografía, ahora nos ofrezca un mundo de posibilidades, o al revés, estemos cansados de los mismos sitios de siempre y esa rutina no nos haga motivarnos lo suficiente. Por eso digo que es muy importante aprender a crear, saber ver las opciones que nos ofrece todo lo que nos rodea.

En definitiva, la mejor manera de aprender es mirar hacia atrás, fijarnos bien en nuestros errores para no volver a cometerlos, y volver a mirar hacia adelante, descubrir todo lo que tenemos ante nosotros y exprimirle el jugo. Hay que ver para crear...






jueves, 12 de noviembre de 2015

Gajes del Fotógrafo

¿Os imagináis a un paciente entrando en un hospital y preguntándole a el cirujano: "usted cuanto cobra por una operación de apendicitis? O a una señora  que entra en una panadería y le pregunta a la dependienta "¿cuál es la parte proporcional de su sueldo por despachar 20 barras de pan?" Y que luego se fuera por dónde ha venido, sin ni siquiera comprar el pan de ese día.

Pues a los fotógrafos es algo que nos pasa a menudo. Realizas una sesión, llegas a casa y descargas las fotos de la tarjeta al ordenador, haces la selección, procesas, retocas, y cuando ya las tienes listas, las publicas en webs, redes sociales o blogs. Muchos seguidores comentan, le dan al "me gusta" o comparten tus publicaciones. Pasan los días, y te encuentras con alguien por la calle. Quizás alguien que no ha "interactuado" en tu trabajo, pero te comunica que ha visto tal o cuál sesión o foto, que le ha gustado o que no, y la siguiente pregunta es "¿ cuánto cobras por un reportaje de esos?" Y lo curioso no es la pregunta, si no que no están ni mínimamente interesados en que les realices uno...

Otra pregunta frecuente es "¿Para que quiere fulanito o menganita esas fotos?" No se, igual es difícil de entender que lo que uno se gasta en un móvil con pantalla de tal, con aplicaciones de cual, en unas deportivas último modelo, etc, otra persona prefiera gastárselo en una sesión de fotos (por poner un ejemplo) y tema económico aparte, le apetezca tener unas cuantas fotografías diferentes a las que solemos publicar en nuestros perfiles de las redes sociales de eventos familiares o de amigos, comiendo, bebiendo o haciendo tonterías.



Otra cosa que suele pasar (al menos a mi) es que alguien te diga que no han contado contigo para hacer el reportaje de su boda "porque quiere que disfrutes de la boda" Supongo que desde el otro lado de la cámara se ven las cosas de diferente manera. Y me parece muy loable que alguien contrate a tal o cuál fotógrafo porque le guste su trabajo, y quiera que sea el quien capte ese día tan especial. Lo que no termino de entender es el "queremos que disfrutes de la boda" Más que nada, porque yo no suelo hacer nada especial mientras el novio o la novia se están vistiendo o peinando en sus casas, o porque pienso que es un honor ser de las pocas personas que les puede ver las caras mientras se dicen el "si quiero" o se ponen los anillos. Tal vez porque "veo fotos" entre los tocados de las invitadas o las corbatas de los invitados. O será porque yo "empiezo a disfrutar de otra manera de estos eventos tras el primer baile de los novios... 

Esto me pasaba también (y me pasa) con la fotografía cofrade. Siempre hay mucha gente que piensa que no disfrutas el momento por estar con una cámara. Seguramente, ellos no lo harían, pero los que amamos este maravilloso mundo de la fotografía, no concebimos viajar, asistir a un evento importante, o a un acto, sin la compañía de una cámara. Disfrutamos doblemente, una cuando estamos realizando ese trabajo, y después cuando las tenemos grabadas para siempre en la eternidad del tiempo. Además, ¿acaso no es bonito poder hacer disfrutar a los demás cuando muestres tu trabajo?



En cualquier caso, yo SI disfruto con una cámara en mis manos, al menos en momentos tan importantes en la vida de algunas personas, y es que es un honor poder ser quien les cree uno de los pocos recuerdos que permanecerán en el tiempo para siempre, que puedan ver una y otra vez, y que además puedan enseñar con orgullo a los suyos.

Por eso, te llena mucho cuando alguien cercano a ti confía en tu trabajo para un día tan señalado. 

viernes, 16 de octubre de 2015

Las ¿nuevas? tecnologías

Lo cierto es que tenía un borrador a medio escribir sobre el transcurso del recién pasado verano. Sobre los calurosos días de sol que supieron mejor aderezados con un poco de piscina y una pizca de playa. Sobre las noches de lágrimas de San Lorenzo y de luna llena. O de media luna. Y sobre las veladas entre risas y amigos.

Nada fuera de lo común. Pero finalmente hoy, os hablaré de otros asuntos.


En este mundo de nuevas tecnologías, en el que nos creemos muy modernos, a veces parecemos retroceder en el tiempo. Tal vez el mal uso de muchos de las redes sociales, han hecho que lo que debería aprovecharse como herramienta de promoción y trabajo, consiga crear en algunos un miedo irrazonable. Y es que este mundillo, como muchos otros, hay que saber hacer buen uso de él, y sacarle partido. Aprovechar que es el mejor escaparate para mostrar un trabajo, o para aprender del de otros. Al menos es mi punto de vista.

Aunque reconozco que soy la primera, en que a veces siente ese miedo al ver el uso que algunos le dan a sus redes. ¿De verdad hay necesidad de subir tanto selfie, a cualquier precio? Me refiero, instantáneas recién levantados, o a punto de irse a dormir, con unas ojeras de caballo (aunque no se si los caballos tienen ojeras, todo sea dicho) o en su defecto, de jirafa.



En cambio, una de las redes sociales más adictiva (si no la que más) y de la que todos somos víctimas (o casi) es el famoso whatssap. Parece que con él hacemos una excepción, y no nos importa pasar una foto nuestra en un grupo en el que hay X personas que a su vez se la pueden enviar a otras tantas. Tal vez no nos concienciamos de esos "efectos colaterales" que pueda provocar una conversación, de no saber el tono con el que otra persona dice algo, de no poder mirarla a la cara mientras se habla. Y ojo, creo que nos facilita mucho la vida y nos hace que personas a las que tenemos lejos por motivos de la vida, podamos estar más cerca o comunicarnos con ellas más a menudo. Lo que no entiendo, es cuando se reúne un grupo de amigos y están todos los móviles, en vez de hablando entre ellos. Y es que a veces, las redes sociales, nos hacen los más insociables.


Pero os quiero hablar de otro tema que me afecta directamente. Precisamente, se trata de la mala costumbre, a veces, obsesión, de querer compartir fotos por whatssap. Pero no os hablo de fotos tomadas de cualquier manera con el móvil. Me explico:

Tu llegas al evento X, vas cargando con tu cámara réflex al cuello, tu mochilla con otros objetivos, flash, etc, a las espaldas, y en alguna ocasión, incluso un trípode. Pones los parámetros a la cámara. Calculas iso, velocidad de obturación, diafragma, haces el balance de blancos... Y allí estás, buscando ese encuadre diferente, o ese gesto natural de aquella persona. Acaba el evento, y guardas la cámara en la mochila. Y de repente, te llega alguien que te dice: "luego me las mandas por whatssap, ¿no?" 

No hay manera de que entiendan, que las fotos de una cámara de estas características, pesan varias veces más que las de un móvil, por muy iphone que sea. Que tienen mil veces más calidad, y que el envíarselas por whatsapp, te supone una pérdida de tiempo considerable en: 

a) Pasar la foto de la tarjeta de memoria de la cámara al ordenador
b) Pasar la foto del ordenador al móvil
c) Comprimirla con un programa para enviársela por whatssap
d) Enviársela



Eso contando con que sea una sóla foto. Imaginar, cuando te piden que les envíes un reportaje de 100-200 fotos. A veces creo que no me se explicar, y otras que no me hago entender. El caso es que pasa el tiempo y la gente no deja de pedirme estas cosas. Hay quien no quiere que se las subas a una red social, porque no les gusta o porque no son usuarios, pero no son conscientes del trabajo que puede suponerte compartir con X personas cierto reportaje ¡por whatssap!

De verdad, creo que este mundo cada vez es más de locos. La gente se viene arriba con súper móviles que les falta hacerte la comida, y tienen toda su vida en ese aparatito de unas cuantas pulgadas, en el que hacen que gire todo. Cuando les intentas explicar que el mundo de la fotografía es algo diferente, te miran como si les hablaras en marciano (que se lo digan a mi padre) Estoy harta de decírselo a los míos "cuando un móvil haga buenas fotos de verdad, con una cámara de fotos quizás se pueda hablar por teléfono". Mientras tanto, nos enteraremos de las cosas porque "nos lo ha dicho un pajarito"



Y es que en esas pantallitas LCD de 5- 6 pulgadas, se ve la vida tan bonita... Pero claro, prueba a pasar esas fotografías que has hecho al ordenador. O a sacarlas impresas. Igual te llevas una pequeña decepción. Aunque también puede ser que seas incapaz de ver los píxeles del tamaño de tus uñas y seas feliz con esos recuerdos plasmados que se acabarán perdiendo dentro de la memoria de ese aparatejo y que nunca verán la luz física.

¿Seguiremos avanzando mientras retrocedemos? Quién sabe...

domingo, 6 de septiembre de 2015

Las locuras, que Tú me quieras regalar

Los conciertos de Alejandro comienzan mucho antes de que salga al escenario micrófono en mano. Comienzan en el momento en el que ves el calendario de la gira y decides a cuál de ellos irás ese año. Y sobretodo, comienzan, cuando tienes la entrada en tus manos. Son días de nervios, de mucha ilusión.

Y no importan los km. Ni las largas horas de esperas al sol o pasando sueño, hambre o lo que sea necesario. Sabes que cuando el salga al escenario todo se te olvidará.


Lo que no se te pasa por la cabeza, es que puedas vivir algo como lo que vivimos anoche en Albacete. No concibes estar 6 horas bajo un aguacero inmenso, mientras arriba, en el escenario se cantan los temas como si se trataran de condiciones normales.

Y tienes la esperanza de que la lluvia cese, pero van pasando las horas, y los artistas por el escenario, y en lugar de eso, cada vez es más intensa.


Y aguantas con ilusión, bajo un mini paraguas que te resguarda al principio, pero que según va pasando el tiempo, poco puede hacer por mantener seca la ropa de dos personas, cuando te cae agua de todas partes. Aguantas la espera mientras otros artistas suben al escenario y hacen su parte. Aguantas 45 minutos más, mientras se cambian luces, instrumentos, sonido...


Y por fin, sales tú, querido Alejandro. Con una lluvia incesante, diciendo que somos tus héroes y dándonos las gracias. Y comienza lo  esperado tanto tiempo.

El público empieza a apagarse a lo largo de la actuación y cada vez cuesta más corear tus canciones. Demasiadas horas bajo la lluvia, además de las de cola. Calados hasta el último hueso, y aún así nadie se mueve.

Y yo, que me considero fiel fan tuya desde tus inicios, de repente, empiezo a sentir la desilusión en mi ser. Y es que veo que mi Alejandro, no está al 100%. Que se ha dejado la piel en una semana demasiado intensa, con actuaciones cada día, con miles de km a las espaldas, y que el último día no puede estar igual que el primero.

Querido Alejandro, te quiero y te querré siempre. Seguiré comprándome tus discos el primer día que salgan a la venta, y yendo a cada concierto que pueda. Pero no así, Alejandro. Porque los que estuvimos anoche en Albacete, teníamos la misma ilusión que los que viajaron a Córdoba el 30 de julio. O los que estuvieron en Murcia el pasado miércoles. Las entradas costaban lo mismo, y las horas de cola de mucha gente, ídem.

No es justo para nadie. Y se notó. Se notó que aunque querías, no podías. Se notó que todos somos humanos y tenemos un límite. Se notó el cansancio acumulado... Y aún sigo sin entender por qué no suspendiste desde el principio.

Eres el Maestro, y eso nada ni nadie lo cambiará. Tal vez sea criticada por este escrito, pero a pesar de todo, me consideraré siempre tu fan incondicional. Ojo, nunca fanática. 

Y ahora dime tú si se puede disfrutar de un show de 6 horas de duración, bajo miles de paraguas que apenas te dejan ver el escenario. Sintiendo la lluvia en cada poro de tu piel, y el frío que se te mete en los huesos. Creo que no...

A pesar de todo, feliz de volver a verte. De que nos despeines. De ver que me vuelvo a emocionar contigo. De compartir de nuevo mi pasión con él, mi amigo, mi confidente, mi compañero de vida...

Nos volvemos a ver el día 26 en Sevilla. De nuevo, con todas las ilusiones puestas. Seguro que será un sueño que vivamos juntos. 

Las locuras, que Tú me quieras regalar...

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Te fuiste para quedarte

El tiempo pasa apresurado siempre. No se detiene ni para mirar hacia atrás. Hay quién dice que todo lo cura, o en su defecto, te enseña a vivir con esas ausencias. Yo creo que ni una cosa ni la otra. Simplemente, te hace aceptarlo. Pero nunca se deja de echar de menos a alguien que se ha ido demasiado pronto.

Hoy hace un año de uno de los días más difíciles en mi vida. Del día que te fuiste, mi pequeño gran amigo. Aquella mañana se me clavaron mil puñales en las entrañas, y no me lo conseguía creer. Se que muchos no lo entenderán, pero me da igual. Quién no lo haga, es que nunca ha conocido el amor en toda su plenitud. El que te dan sin esperar nada a cambio. Y ese amor tan bonito es del que tú nos llenaste durante seis años. 

Te he querido y te querré más de lo que lo haré nunca a la mayoría de personas que han pasado por mi vida. Y es que aunque te marchaste hace 365 días, tú siempre quedarás. 

No hay ni habrá un sólo día en el que no nos acordemos de ti. En el que no mire hacia tu rincón con nostalgia, o espere llegar para volver a verte. Aún son muchas las veces que mis labios pronuncian tu nombre inconscientemente, pensando, aunque sólo sea por unas décimas de segundo, que vas a aparecer. 

Muchas veces me pregunto si sabrás cuánto te echamos de menos... Seguro que si, porque no concibo que haya un lugar mejor en alguna parte, sin los seres más nobles y buenos que existen.

Querido amigo, echo de menos tus besos en mi nariz, tus saltos en mis piernas o tus carreras por la alfombra. Echo de menos tu forma de tumbarte encima mía y de quedarte dormido, o tu manera de llamar mi atención cuando estaba haciendo otras cosas. Echo de menos tus ojitos saltones cuando olías el pan tostado que tanto te gustaba, o lo que corrías cuando nos sentías partir un trocito. El sonido que hacías al beber agua y lo nervioso que te ponías si se te mojaban los bigotes. 

Y sobretodo, echo de menos tu bondad. Ese sexto sentido que afloraba cuando tenía un mal día, para darme aún más cariño. Tu nobleza, que hacía que viera mejor las cosas buenas de la vida. Tu fidelidad, siempre ahí, en cada momento. Tu cariño incondicional. Echo mucho de menos tu alegría. Y la felicidad que nos regalabas en cada instante.

Hoy, y siempre...Te quiero, mi pequeño Polo. 


miércoles, 12 de agosto de 2015

Con Buena Luz

Como os he ido contando en anteriores entradas, en lo que llevamos de año, he sentido la necesidad de "reinventarme" fotográficamente hablando. De nuevo, tras un tiempo de sombras, vuelvo a disfrutar de la Luz a través del objetivo, a sentir esa pasión que me enamora, a "ver en foto" todo lo que me rodea...

Y por ello, decidí volver a empezar, por así decirlo. Buscar nuevas perspectivas, volver a captar los sentimientos que se mostraban ante mi... y volcarme especialmente, en la fotografía de retrato.

Le di muchas vueltas al cambio de imagen, quería algo sencillo, minimalista, y a la vez claro y directo, que con unas simples líneas identificaras fácilmente lo que quería decir. Así que tras varios días de bocetos en corel, di con un diseño de logo que me gustaba mucho. Unos trazos en color granate simulando una cámara, un sol a modo de flash que simbolizaría la Luz que tanto amo, y una mariposa que forma parte de mi identidad desde que nació mi pasión por el mundo de la fotografía. Además, la cámara hace una especie de C, las alas de la mariposa son en forma de B y el sol es la Luz. Ya teníamos las iniciales de la nueva marca: Con Buena Luz.

Ahora tocaba ponerse manos a la obra con la nueva web, que tendría que tener dominio propio. Al igual que el logo, quería que fuese de un estilo sencillo, fresco, actual. También tocó romperse la cabeza aprendiendo a manejar nuevas herramientas para el diseño, y más tarde para organizar todo el material que queríamos meter, que no era poco. Que fuera todo cómodo y accesible para el visitante.

Y así, ha nacido el nuevo proyecto, Con Buena Luz, en el que tenemos puestas muchas ilusiones de futuro, y del que van saliendo otros nuevos proyectos poco a poco.

Además, también estamos en facebook. Os invito a todos a conocer nuestro nuevo lugar de encuentro, muchos ya lo conocéis, pero seguimos actualizando periódicamente, y los que aún no habéis entrado, ¡no esperéis más! Esperamos vuestras opiniones, consejos...Todo será bienvenido.

Podéis pinchar sobre la imagen para acceder a ella. Y ya sabes, cuenta con nosotros para capturar tus recuerdos o escribir tu historia siempre Con Buena Luz