El símbolo más representativo de mi tierra, sin duda es la Puerta de Toledo, llamada así por señalar el camino hacia esta ciudad. Se situa al norte, y formaba parte de una muralla que antiguamente rodeaba toda la ciudad, con 130 torres y 8 puertas de accesso, de las que a día de hoy sólo se conserva ésta y la Puerta de Granada, en el Torreón, ya casi derruida.
Es de estilo gótico - mudéjar, y es más de 50 años más antigua que la Puerta del Sol de la ciudad imperial de Toledo. Se empezó a construir en el año 1297, y se finalizó bajo el reinado de Alfonso XI, cómo reza su cartela en piedra, en 1328.
Consta de seis arcos donde se combinan la ojiva y la herradura, símbolo de la convivencia entre la población cristiana y morisca. Los dos arcos exteriores son apuntados, de gran peralte, apoyados sobre columnas adosadas a los muros, otros dos, de herradura, uno de ellos apuntado y sin alfiz, y dos más interiores, apuntados, entre los cuales bajaba el rastrillo de cierre.
Aquí os dejo unas imágenes con sabor añejo, las cuales invitan a adentrarte en una época medieval con la que ya solo podemos soñar, pero siempre quedarán estos bonitos sitios para recordarnos nuestros orígenes.



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