viernes, 4 de abril de 2014

Lo Humano y lo Divino


Tenía que ser y fue. Precisamente en el primero de sus días grandes. Precisamente, tan sólo unos minutos antes de que todo comenzase. Tenía que ser, y fue, precisamente cuando allí me encontraba...Algo me avisó que volviera mi mirada hacia aquella Torre... Y allí estabas.

Tenía que ser San Pedro...Pocas veces estoy tan segura de algo, pero cómo escribía el día antes, sabía que estarías, como en cada uno de mis momentos más especiales. Y ya no es sólo cosa mía, ni tuya...Cuando es el cielo quien habla, mi boca es la que calla. No he visto dibujarse en ningún rostro sonrisa más bonita que la que tu pintas para mi, para todos. No he visto alegría semejante.

Tenía que ser, en aquel preciso instante en el que la ilusión se torna de morado. Justo cuando comenzamos a vivir lo soñado. 


Ayer bajaste del cielo
En coloridas pinceladas
Y la Torre de San Pedro
Ya se veía morada

Un ángel guió tu camino
Para pintarnos la estampa
De lo humano y lo divino
Uniéndose en añoranzas.

Y así, con las manos atadas
Y flanqueado por faroles
Cien hermanos te rezaban
Entre ofrendas y oraciones.

Aquel ángel que bajó
A tu vera se ha quedado
Estos días de esplendor
De sabor a beso morado.

Y ese domingo primero
Cerca de Ti estará
Desde las Puertas del Cielo
Para volverte a soñar.


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