miércoles, 28 de marzo de 2012

Y supo a Gloria...



Tras una intensa semana, una agotadora noche de los claveles en la que nos sorprendió el amanecer y mucho esfuerzo, llegó...como llega siempre, y su Ciudad le esperaba. ¡Y de qué manera le esperaba! Su ciudad, su provincia, incluso traspasando nuestras fronteras manchegas encontrábamos a gente que venía a ver al Señor. 

Comenzamos a vivir el sueño de la mejor de las maneras. Con ese sabor dulce en los labios que te deja el primer beso, aquella mirada de complicidad. Volvió la dicha, salió resplandeciente en un domingo en el que la pasión se tiñe de morado, inaugurando la fiesta de los sentidos.

El buen gusto inundó nuestras calles. Los sones para el Rey de Reyes hicieron enmudecer a todo el pueblo, y el olor a incienso nos llevaba hasta los pies del Hijo de Dios, que parecía caminar solo de la manera más bella posible. 

Así, un año más, nos dejó a todos con esa sensación de felicidad que solo da el más grande de nuestros sentimientos. Y en mi memoria guardaré por siempre aquella revirá eterna y la entrada que creí ver desde el mismo cielo, rodeada de ángeles que miraban asombrados el mismo rostro de Dios.

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